
En Cataluña comienza un desalojo a gran escala: el tribunal ha autorizado oficialmente al ayuntamiento de Badalona a desalojar en dos semanas el edificio del antiguo instituto B9, donde desde hace más de dos años residen unos 400 migrantes procedentes de países del África subsahariana. Este lugar se había convertido en el mayor asentamiento informal de migrantes en la región, y ahora sus habitantes se enfrentan a la amenaza de quedarse en la calle sin ninguna garantía de alojamiento alternativo.
Las autoridades municipales insistieron en la urgencia del desalojo, citando numerosos incidentes y problemas de seguridad que, según ellos, habían surgido en el antiguo centro educativo. La jueza respaldó esta postura, señalando la necesidad de intervención por el riesgo para la seguridad pública y la salud, así como por hechos trágicos, incluido el fallecimiento de uno de los residentes a raíz de un conflicto interno en la comunidad.
No hay alternativa
A pesar de la decisión judicial, la administración local reconoció que no puede ofrecer alojamiento ni siquiera a las 166 personas que están bajo seguimiento de los servicios sociales. Para la mayoría de los 400 residentes de B9 no existen opciones de reubicación, salvo soluciones temporales para unas 30 personas especialmente vulnerables, que podrán acceder a alojamientos en hoteles o pensiones durante un corto periodo.
Las autoridades explican esta decisión por la falta de recursos y el cierre, en abril de 2024, del único refugio municipal para personas sin hogar. El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, ha declarado en varias ocasiones que no tiene intención de ofrecer alojamiento temporal a todos los migrantes que viven en B9 y sostiene que este problema debe ser resuelto por otras instancias administrativas.
Respuesta de la fiscalía y exigencias
La fiscalía no se opuso al desalojo, pero insistió en que se brinde al menos una ayuda mínima y la posibilidad de alojamiento temporal a quienes lo necesiten. En particular, señaló que los servicios sociales tienen la obligación de ofrecer vivienda a quienes carecen de recursos propios. También recomendó realizar el desalojo de manera escalonada, para que las personas tengan tiempo de recoger sus pertenencias y prepararse para el cambio.
En respuesta a la solicitud de la fiscalía, los servicios municipales informaron que solo tienen registrados a adultos y que entre los habitantes de B9 no hay menores ni adolescentes bajo supervisión. Tras el desalojo, está previsto enviar al lugar trabajadores sociales, psicólogos y pedagogos para identificar los casos más complicados y ofrecer asesoramiento, aunque no se contempla facilitar vivienda permanente.
La posición de los defensores
Los abogados de algunos residentes de B9 se opusieron a la decisión judicial, recordando que el municipio tiene la obligación de garantizar un realojamiento digno para personas en situación de extrema vulnerabilidad. Destacaron que el desalojo se realiza en pleno invierno, que los servicios sociales no hicieron una evaluación adecuada del caso y que no se han propuesto medidas de apoyo efectivas para las 400 personas afectadas.
En su recurso ante el tribunal, los abogados advirtieron sobre el alto riesgo social y humanitario asociado al desalojo masivo, e insistieron en la necesidad de que las autoridades regionales (la Generalitat de Catalunya) participen en la búsqueda de soluciones. A su juicio, el Ayuntamiento no ha diseñado un plan eficaz para minimizar el impacto para los desalojados.
Presión y disputas
Desde que la decisión de desalojo fue confirmada por la máxima instancia judicial de Cataluña, la administración de Badalona ha buscado activamente la autorización para intervenir de manera inmediata. Las autoridades justificaban la urgencia por el inminente vencimiento del contrato para bloquear el acceso al edificio y la necesidad de evitar nuevos incidentes.
El alcalde Albiol declaró abiertamente que no desea un campamento de migrantes en su ciudad y pidió a otras administraciones que asuman su responsabilidad en la resolución del problema. Reconoció que el desalojo no solucionará la situación, sino que la trasladará a otra parte, pero insistió en la necesidad de actuar de forma inmediata.
Si no lo sabía, Xavier García Albiol es uno de los políticos más conocidos de Cataluña y representa al Partido Popular (Partido Popular). Ha sido alcalde de Badalona en varias ocasiones y es conocido por su postura firme en temas de migración y orden público. Sus decisiones suelen generar controversia y protestas, y él mismo ha sido objeto de críticas por parte de defensores de derechos humanos y la oposición.












