
El lunes comenzó en la sede del Tribunal Supremo de España un juicio que ya es calificado de inédito en el país. En el banquillo de los acusados se encuentra el actual Fiscal General, Álvaro García Ortiz. Se le acusa de revelar información clasificada como secreto de Estado. Este caso ha generado un gran eco público y es tema de debate en los ámbitos jurídicos y políticos.
Desde el inicio de la audiencia, García Ortiz adoptó una postura firme. Rechazó categóricamente todas las acusaciones, asegurando que no tiene relación con los hechos que se le imputan. Según él, la investigación se llevó a cabo con irregularidades y algunas decisiones procesales del juez del Supremo, Ángel Hurtado, no se ajustan a la ley. Los abogados del fiscal insisten en que la declaración de secreto de sumario, así como el registro de su despacho, se autorizaron infringiendo las normas procesales.
Durante la sesión, la defensa exigió la nulidad de las pruebas clave recolectadas durante la fase de instrucción. Consideran que las actuaciones de la investigación no solo vulneraron los derechos del acusado, sino que también pusieron en duda la objetividad de todo el proceso. El juez, por su parte, dejó claro que valorará todas las peticiones de las partes, aunque insiste en la necesidad de analizar minuciosamente todas las circunstancias del caso.
Este proceso ya se considera único: es la primera vez en la historia reciente de España que un representante de tan alto rango de la Fiscalía es juzgado por un cargo tan grave. Expertos señalan que el resultado del caso podría afectar no solo la carrera de García Ortiz, sino también la percepción de la independencia del sistema judicial del país. Se espera que las audiencias se prolonguen durante varias semanas y que su desenlace sea determinante para todo el sistema de justicia de España.












