
En España, algunos nombres adquieren popularidad mucho más allá de su origen histórico. Un ejemplo destacado es el nombre Yeray, que a pesar de sus raíces canarias, se ha vuelto especialmente común en Barcelona y otras regiones de la península.
Actualmente, en la provincia de Barcelona residen más de 1.200 hombres con este nombre, lo que representa una proporción significativa del total en todo el país. En comparación, en las Islas Canarias, donde el nombre tuvo su origen, hay poco más de 2.000 personas registradas como Yeray. Además de Cataluña, la presencia de este nombre también es notable en Madrid y el País Vasco, aunque es en Barcelona donde se ha convertido en un verdadero foco de atracción.
La historia del nombre Yeray no se remonta a tiempos antiguos, sino al final de la década de 1970. En ese entonces, el tinerfeño Hermogenes Afonso, conocido como El Mencey, lo incluyó en su listado de nombres guanches en 1979. A partir de ese momento, el nombre comenzó a aparecer en documentos oficiales y se difundió rápidamente entre las familias canarias, convirtiéndose en símbolo de identidad regional.
Sin embargo, en crónicas históricas y diccionarios especializados no se encuentran menciones de Yeray antes de esa fecha. El nombre fue rescatado a partir de testimonios orales y comparaciones con lenguas bereberes del norte de África. Este renovado interés por las raíces coincidió con el período posterior al franquismo, cuando en Canarias cobraron popularidad los nombres asociados a la cultura guanche, como Ayoze, Jonay y Yurena. Yeray dejó de ser una rareza en poco tiempo y pasó a ocupar un lugar destacado entre los nombres más comunes en las escuelas del archipiélago.
En la década de 1990, el nombre Yeray traspasó las fronteras de las islas y comenzó a ganar popularidad en la península. Según el Instituto Nacional de Estadística, hoy es el nombre masculino de origen canario más común en España, y la mayoría de quienes lo llevan residen fuera del archipiélago. La fonética del nombre suele asociarse a nombres vascos como Unai o Ibai, debido a sus terminaciones similares, lo que a veces lleva al error de considerarlo de origen norteño.
El fútbol dio un impulso adicional a la popularidad del nombre: el defensa Yeray, que juega en el Athletic Club, así como el reconocido balonmanista Yeray Lamariano, contribuyeron a que el nombre se hiciera conocido en todo el país.
Se considera que el nombre Yeray significa “grande” o “fuerte”, lo cual está vinculado con ideas de fortaleza y resistencia. En un plano simbólico, el nombre se asocia con la perseverancia, la determinación y una mentalidad analítica. Pese a su aparición relativamente reciente, la conexión con la tradición guanche ha reforzado su atractivo y su importancia para muchas familias.
La historia de Yeray es un ejemplo de cómo un nombre surgido en el contexto de un renacimiento cultural regional puede alcanzar gran popularidad lejos de su lugar de origen. Hoy en día, une tradiciones y tendencias contemporáneas, manteniendo el vínculo con sus raíces históricas y encontrando eco entre las nuevas generaciones en toda España.











