
Imagínate un viaje de 14.000 kilómetros desde Madrid hasta el extremo más occidental del continente australiano. Allí, en plena naturaleza y a orillas del océano Índico, se encuentra un pequeño pueblo. Lo sorprendente es que tu navegador te sugerirá girar por la calle Valencia, recorrer la avenida Barcelona o buscar una casa en la calle Toledo. No es una fantasía ni una colonia española, sino la realidad de Cervantes, un lugar fascinante cuya conexión con España nació a raíz de un naufragio y una curiosa casualidad histórica.
Drama marítimo y un curioso giro del destino
La historia de este curioso fenómeno toponímico se remonta a 1844. Ese año, un ballenero estadounidense con el orgulloso nombre de ‘Cervantes’ naufragó en estas costas. El barco se hundió, pero su nombre permaneció en los mapas: un grupo de pequeñas islas cercanas al lugar del desastre recibió el nombre de Islas Cervantes. Pasaron las décadas y la historia cayó casi en el olvido. Fue solo en los años 60, cuando unos pescadores fundaron un pequeño asentamiento en este pintoresco rincón, que surgió la cuestión de cómo llamarlo. Sin pensarlo mucho, los fundadores tomaron el nombre de las islas cercanas y así, en el mapa de Australia, apareció Cervantes.
Y aquí comenzó la parte más interesante. Los urbanistas encargados del desarrollo del pueblo vieron el nombre y sacaron una conclusión lógica, pero completamente equivocada. Supusieron que la ciudad debía su nombre al gran escritor español Miguel de Cervantes, autor de «Don Quijote». Deseando resaltar esta supuesta conexión cultural con España, decidieron potenciar el ‘toque español’. Así, en el mapa aparecieron calles con nombres de famosas ciudades españolas: Pamplona, Cádiz, León y muchas otras. Este bello error fue el que dio a Cervantes, en Australia, su imagen única, convirtiéndolo en un insólito homenaje a la geografía española.
La vida en Cervantes, Australia, hoy
El Cervantes actual es un lugar tranquilo y acogedor, con apenas unos 500 habitantes. Su economía se apoya en dos pilares: el turismo y la pesca. Las aguas locales son ricas en langostas de roca, consideradas un manjar y base del comercio de la zona. El epicentro gastronómico de la ciudad es el famoso restaurante The Lobster Shack, donde se pueden degustar mariscos recién traídos por los pescadores. Esta empresa familiar se ha convertido en la auténtica carta de presentación de Cervantes, atrayendo a gourmets de todo el país y del extranjero.
El turismo prospera gracias a la ubicación única de la ciudad. Cervantes es la puerta de entrada al Parque Nacional Nambung, famoso por sus paisajes sorprendentes. Los visitantes llegan para disfrutar de la tranquilidad, la belleza de la naturaleza salvaje y las vistas al océano. La vida aquí transcurre sin prisas, en armonía con el entorno, lo que lo convierte en un lugar ideal para desconectar del bullicio de las grandes ciudades, donde, por cierto, se concentra la mayor parte de la verdadera diáspora española en Australia: en Sídney, Melbourne y Perth.
Tesoros naturales en el fin del mundo
El principal atractivo que atrae a los viajeros a Cervantes es el Desierto de Pinnacles. Un paisaje realmente de otro planeta, salpicado por miles de columnas de piedra caliza de formas caprichosas que emergen de la arena amarilla. Estas formaciones, creadas hace millones de años a partir de conchas marinas, generan una atmósfera mística, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando las largas sombras otorgan al paisaje un aire aún más enigmático. Otra maravilla natural es el lago Thetis, famoso por sus trombolitos. Estos fósiles vivientes, que se asemejan a piedras, son una de las formas de vida más antiguas de la Tierra, y sus colonias aquí representan una rara oportunidad para asomarse al remoto pasado de nuestro planeta.
Además de estos lugares únicos, la costa de Cervantes ofrece playas de arena blanca ideales para nadar, practicar esnórquel y windsurf. Desde el mirador Thirsty Point se disfruta de una impresionante vista panorámica de las aguas turquesas del Índico y de las islas Cervantes, que dieron a esta zona australiana un nombre tan evocador y lleno de cultura.












