
La mañana en la Sierra de Madrid comenzó como un auténtico cuento de invierno: durante la noche, las montañas quedaron cubiertas por una densa capa de nieve fresca. Al amanecer ya estaba claro que se habían cumplido las previsiones meteorológicas y la región recibió la primera gran nevada de esta temporada. La nieve sigue cayendo y las carreteras en las zonas de montaña están cubiertas de hielo, lo que hace que circular por ellas sea extremadamente peligroso.
Por ello, en los puertos de Cotos y Navacerrada se ha impuesto la obligatoriedad de circular únicamente con cadenas para la nieve o neumáticos de invierno. Sin estos elementos, el paso está prohibido: los agentes de la Guardia Civil controlan estrictamente la situación y no dejan pasar vehículos no preparados. Ya desde primera hora de la mañana, los aparcamientos cercanos a las carreteras de montaña estaban llenos, a pesar de las adversas condiciones meteorológicas.
Para hacer frente a las consecuencias de la nevada, las autoridades de Madrid han desplegado 16 máquinas quitanieves y han destinado a la zona a 60 especialistas de los servicios de carreteras. Su tarea es limpiar las principales rutas y garantizar la seguridad vial. Sin embargo, el nivel amarillo de alerta meteorológica se mantiene hasta la tarde y la situación puede cambiar en cualquier momento.
A pesar de las advertencias, muchos residentes y visitantes de la capital no han querido perder la oportunidad de ver la primera nieve. Familias enteras se desplazan para disfrutar del paisaje invernal, deslizarse en trineo y tomar fotos con las laderas nevadas de fondo. No obstante, los servicios de carretera piden prudencia y recomiendan no ir a la sierra salvo por motivos imprescindibles, para evitar atascos y no dificultar el trabajo de los equipos de emergencia.
A lo largo del día se prevé que la nevada continúe y la temperatura se mantenga por debajo de cero. Las autoridades recomiendan estar atentos a las actualizaciones sobre el estado de las carreteras y las condiciones meteorológicas, así como planificar las rutas con antelación. En caso de empeoramiento de la situación, podrían aplicarse restricciones adicionales al tráfico en las zonas montañosas.












