
En la Comunidad Valenciana, un año después de la devastadora inundación que azotó la región en otoño de 2024, se logró identificar al hombre hallado en el cauce del río Turia en Manises. Las pruebas de ADN confirmaron que los restos pertenecen a un vecino de Pedralba, de 56 años, que fue arrastrado por el agua mientras viajaba en coche junto a su hija. La niña fue encontrada sin vida a más de 60 kilómetros del lugar de la tragedia.
Las autoridades judiciales ya han recibido los informes oficiales de identificación y los resultados de la autopsia realizada en el Instituto de Medicina Legal de Valencia. El hombre fue declarado fallecido en marzo de 2025, al igual que otras dos personas desaparecidas, cuyo paradero sigue siendo desconocido. Los tres figuran entre las 229 víctimas mortales de la riada, una de las más letales en la historia de la región.
La búsqueda de los demás desaparecidos continúa. Entre ellos está una madre de dos hijos, de 37 años, que desapareció en Cheste después de que la riada se llevara el coche que conducía su madre. El cuerpo de la mujer nunca fue hallado, aunque los restos de su madre se localizaron poco después de la tragedia. Otra persona desaparecida es un hombre de 64 años de Monserrat, que logró salvar a sus nietos poniéndolos en el techo del vehículo antes de ser arrastrado por la corriente.
En las labores de búsqueda participaron unidades caninas, drones, buzos y equipos especiales de la Guardia Civil. Las zonas fueron inspeccionadas repetidamente, en ocasiones hasta cinco veces, pero no se lograron encontrar indicios de las demás víctimas. A pesar de los esfuerzos de los rescatistas, dos familias aún esperan noticias de sus seres queridos, mientras la investigación sobre la tragedia continúa bajo la supervisión del tribunal de Catarroja.












