
El miércoles, Valencia acogió conmovedores actos conmemorativos en el primer aniversario de la devastadora dana que se cobró la vida de 229 personas. En la plaza de la Virgen, se desplegaron 229 mantas térmicas, cada una con el nombre de una víctima. Esta instalación fue el elemento central de un homenaje que reunió a cientos de vecinos y visitantes.
A lo largo del día, en distintas zonas de Valencia se guardaron minutos de silencio. La gente se detenía frente al ayuntamiento, en el jardín de Albal y ante el edificio del Congreso de los Diputados. En cada uno de estos lugares, el silencio estuvo cargado de dolor y recuerdos. Especial relevancia tuvo la concentración junto al Mercado Central, donde activistas y ciudadanos se unieron para mostrar su apoyo a las familias de las víctimas y recordar la importancia de la memoria.
Los organizadores quisieron poner el foco no solo en el duelo, sino también en la unidad de la comunidad. Muchos participantes llevaron flores, fotografías y velas. Se respiraba un ambiente de solidaridad y una firme decisión de no olvidar la tragedia. Para buena parte de los valencianos, la jornada fue una oportunidad de revivir el dolor de la pérdida, pero también de sentir el apoyo cercano de sus vecinos.
Los homenajes estuvieron marcados por discursos emotivos, pero el protagonismo fue del silencio. Personas abrazadas, algunas llorando, otras simplemente mirando al cielo. Ese día, la ciudad pareció detenerse para rendir tributo a quienes perdieron la vida de forma repentina. El aniversario de la dana recordó a todos lo frágil que es la existencia y la importancia de apoyarse mutuamente en los momentos difíciles.












