
En uno de los bloques de apartamentos de Gandía (Valencia), los vecinos se toparon inesperadamente con un anuncio muy original en el ascensor. En lugar de los típicos avisos secos o notas de queja, apareció un cartel redactado como si hubiera salido de las páginas de una novela de caballería. El autor del mensaje quiso recordar a sus vecinos la importancia del silencio, pero lo hizo con mucho ingenio y sentido del humor.
Al inicio del mensaje, todos los habitantes del edificio son llamados “nobles vecinos” y se les invita a reflexionar sobre cómo los portazos alteran la tranquilidad. Según el autor, algunos cierran las puertas con tanta fuerza que parece que tiemblan las paredes y el propio edificio se transforma en un castillo bajo asedio. Este enfoque captó de inmediato la atención y sacó una sonrisa a quienes leyeron el curioso mensaje.
Más adelante, el anuncio señala que el ruido se escucha en cualquier momento del día: tanto a primera hora de la mañana, como tarde por la noche, e incluso en las horas más silenciosas. Según el autor, esto perturba el descanso y genera una sensación constante de inquietud. El texto incluso compara la situación con el asedio de una fortaleza y pide a los vecinos que sean más corteses y considerados entre sí.
Estilo medieval
Llama especialmente la atención el estilo elegido en el mensaje. En lugar de frases comunes, el autor recurre a giros propios de baladas medievales y poemas épicos. Invita a cerrar las puertas “con dignidad”, no con fuerza, y recuerda que “tratar las puertas con cuidado preserva la paz y la armonía en el hogar”. Esta forma poco habitual de transmitir la información distingue el aviso entre muchos otros que suelen pasar desapercibidos.
En la parte final del cartel, el autor desea a todos los vecinos alegría y armonía, así como relaciones sólidas entre ellos, comparándolas con los muros resistentes de una fortaleza. Este enfoque no solo suaviza la petición, sino que también fomenta un ambiente de cordialidad y respeto mutuo en la comunidad.
Reacción de los vecinos
La aparición de un anuncio tan creativo no pasó desapercibida. Muchos residentes señalaron que este tipo de mensajes resulta mucho más eficaz que los habituales reproches o quejas. Algunos incluso admitieron que, tras leerlo, empezaron a prestar más atención a cómo cerraban las puertas. El estilo original y el humor permitieron transmitir la idea importante sin provocar conflictos ni resentimientos.
En las redes sociales, la foto del cartel se difundió rápidamente, generando comentarios no solo entre los residentes del edificio, sino también fuera de él. Usuarios destacaron que iniciativas como esta pueden cambiar el ambiente en edificios residenciales y fortalecer las relaciones entre vecinos.
Impacto en el ambiente
La historia del cartel en Gandía se ha convertido en un ejemplo de cómo la creatividad puede ayudar a resolver problemas cotidianos. En lugar de malentendidos y conflictos, los vecinos obtuvieron un motivo para sonreír y reflexionar sobre las normas básicas de cortesía. Esta experiencia demuestra que incluso los pequeños detalles pueden influir en la calidad de vida en una comunidad grande.
El cartel, redactado al estilo de las crónicas medievales, no solo recordó la importancia del silencio, sino que también se transformó en un símbolo de unidad para quienes comparten un mismo techo. Ahora, muchos vecinos sonríen al pasar junto al ascensor y recuerdan lo fundamental que es el respeto mutuo.












