
La visita de Estado de los Reyes de España a la República Popular China acaparó la atención desde el primer minuto. Cada detalle, cada gesto de los monarcas y de la delegación anfitriona es minuciosamente examinado por los observadores. Así, nada más aterrizar en el aeropuerto internacional de Chengdu, se produjo un episodio que muchos calificaron como un lamentable fallo de protocolo.
Al pie de la escalerilla del Airbus A-310, Sus Majestades el Rey Felipe VI y la Reina Letizia fueron recibidos por una delegación formada por autoridades chinas y españolas. Entre ellos se encontraban el vicegobernador de la provincia de Sichuan, así como la embajadora de España en China, Marta Betanzos, y su homólogo chino en Madrid. La señora Betanzos, primera mujer en ocupar este alto cargo diplomático, desempeña un papel clave en el viaje, actuando como enlace en la comunicación con las autoridades chinas, donde las barreras idiomáticas y las diferencias culturales pueden presentar ciertos retos.
Fue precisamente en el momento del saludo cuando ocurrió el incidente que desató un animado debate. Dos niños entregaron a los Reyes sendos ramos de flores. A primera vista, se trataba de un gesto habitual de bienvenida, pero los entendidos en tradiciones chinas enseguida detectaron algo inusual. Resulta que los ramos obsequiados a los monarcas eran absolutamente idénticos, en contra del protocolo local, que exige regalar flores diferentes a hombres y mujeres.
En China es perfectamente aceptable regalar flores a un hombre, aunque los ramos deben ser diferentes. En este caso, ambos estaban compuestos por claveles y rosas, atados con cintas amarillas y rojas. A pesar de este pequeño desliz protocolario, el rey Felipe y la reina Letizia aceptaron los obsequios con sonrisas radiantes, sin dejar traslucir sorpresa ni desconcierto. Recibieron el gesto de cortesía de sus anfitriones con total dignidad.
La agenda de los monarcas en Chengdu está repleta de actividades. Tras los actos oficiales y un almuerzo con representantes de las autoridades locales, viajarán a Pekín. En la capital está prevista una cena privada con el presidente de China, Xi Jinping, y su esposa Peng Liyuan, un gesto que resalta la importancia de esta visita de Estado.












