
En pleno corazón de la bulliciosa Nueva York, lejos de los escenarios políticos de Madrid, dos hermanas, Kala y Gigi Moragas, están forjando sus propias historias de éxito. Hijas de Jorge Moragas, quien fuera una figura clave en la administración de Mariano Rajoy, eligieron caminos completamente diferentes pero igual de impresionantes. Se mudaron a Estados Unidos siendo adolescentes, cuando su padre fue nombrado embajador ante la ONU. Desde entonces, han convertido la gran ciudad en su plataforma de lanzamiento para grandes logros.
De un video viral a las pasarelas de Versace
Kala, de 25 años, siempre se vio a sí misma en la industria de la moda. Tras graduarse en el prestigioso Fashion Institute of Technology, comenzó su carrera con pequeños proyectos fotográficos. Sin embargo, el verdadero impulso para su trayectoria profesional llegó a raíz de un video viral en TikTok, grabado durante un viaje a Venezuela. El clip atrajo la atención de scouts, y apenas un mes después, Kala firmó contrato con una de las principales agencias del mundo: Ford Models. Su carrera despegó a un ritmo vertiginoso. Recientemente, inauguró el desfile de Versace en Milán y luego deslumbró en la pasarela de Isabel Marant en París. Kala confiesa que la propuesta de abrir un show de tal envergadura fue un auténtico shock. De entre 76 modelos, la eligieron a ella, lo que resultó tan intimidante como sumamente honorable. Define esta experiencia como una de las más emocionantes de su vida, aunque no oculta que en el futuro sueña con lanzar su propia marca y convertirse en dueña de su negocio.
Genio financiero y ambiciones empresariales
Su hermana menor, Gigi, de 24 años, heredó de su madre, la diseñadora de bolsos Paloma Tey, no solo el sentido del estilo, sino también un espíritu emprendedor. Sin embargo, su pasión no fueron las telas ni los bocetos, sino el mundo de las grandes cifras y la tecnología financiera. Tras graduarse en la Universidad de Georgetown con una especialidad en Negocios Internacionales, empezó a trabajar en la empresa fintech Ramp. Actualmente, Gigi lidera un equipo de diez personas en el departamento de desarrollo. Pero eso no le basta: paralelamente, trabaja en la creación de su propia compañía financiera junto a un socio que conoció en su actual empleo. Su objetivo es tender puentes entre los mercados financieros de Europa y Estados Unidos, haciendo que herramientas complejas sean accesibles para un público más amplio.
Vida neoyorquina con acento español
Ambas hermanas están enamoradas de Nueva York. Les atrae la increíble mezcla de culturas, la energía y la sensación de infinitas posibilidades. Según Kala, en esta ciudad la gente está más dispuesta a ayudarte si nota tu potencial, en vez de envidiarte. Gigi añade que aquí cualquier idea, incluso la más audaz, se recibe sin prejuicios. A pesar de estar plenamente integradas en la vida estadounidense, las hermanas no olvidan sus raíces. Procuran visitar España al menos dos veces al año, pasando tiempo en Menorca, Barcelona o Madrid. Lo que más echan de menos lejos de casa es la comida de calidad y los precios razonables. Kala, con humor, comenta que en los supermercados neoyorquinos los tomates saben a sandía y la sandía a agua. También extrañan a su familia, aunque señalan que en una ciudad donde casi todos viven lejos de los suyos, los amigos pronto se convierten en una nueva familia.
Mirada al futuro y recuerdos compartidos
Recordando el pasado, las hermanas comparten anécdotas divertidas y no tanto, como aquella vez que, durante una inmersión en Galápagos, un lobo marino mordió a Gigi, algo que fue un shock para todos y ahora se ha convertido en una historia familiar. Les encanta viajar juntas, explorando el mundo desde Colombia hasta Tanzania. Al mirar hacia el futuro, Kala se imagina en diez años dirigiendo su propia marca de ropa o cosméticos, e incluso en la silla de directora, rodando películas o anuncios. Por su parte, Gigi planea dedicarse por completo a la gestión de su empresa financiera, cambiando las reglas del juego en la escena internacional. Dos hermanas, dos destinos diferentes, pero un rasgo en común: la capacidad de fijarse grandes metas y alcanzarlas, estén donde estén.












