
La estricta fidelidad a sus propios principios permitió a Isabel Preysler no solo mantener su atractivo físico, sino también convertirse en un símbolo de toda una generación. Su enfoque en el cuidado personal ha superado desde hace tiempo la simple rutina: es un sistema donde cada detalle responde a un orden riguroso. Este estilo de vida despierta admiración y preguntas: ¿es posible repetir su éxito, o es solo privilegio de unos pocos elegidos?
El centro de atención está en la piel. Para Preysler, el cuidado facial no es solo una costumbre, sino un ritual diario al que no renuncia bajo ninguna circunstancia. Desde joven, puso especial énfasis en la prevención, cuando aún pocos pensaban en ello. Hoy su piel sigue siendo uniforme y luminosa, a pesar de la edad. Limpia su rostro minuciosamente por la mañana y la noche, utilizando productos suaves y evitando el agua del grifo, prefiriendo agua termal o tónicos especiales. Tras la limpieza, aplica siempre un tónico, seguido de un sérum, crema hidratante y una crema con cafeína para el contorno de ojos. Una vez por semana realiza una exfoliación suave y no olvida los productos con vitamina C, que valora tanto en cosmética como en la alimentación.
La protección solar es parte indispensable de su vida. Preysler no sale de casa sin protector solar, ni siquiera en invierno. A ello suma visitas regulares a la esteticista y modernos métodos no invasivos para mantener la firmeza de la piel. Este método exige tiempo y disciplina, pero los resultados hablan por sí solos.
El desayuno del que habla todo el país
Isabel inicia su mañana con agua caliente y lima, convencida de que ayuda a depurar el organismo. Después, toma zumo de pomelo y agua de hibisco, conocidos por sus propiedades antioxidantes. Pero lo principal es su famoso batido verde, que lleva lima, manzana, pepino, pimiento verde, calabacín, espinaca, brócoli y kale. Este cóctel la llena de vitaminas y le da energía para todo el día. Últimamente ha añadido batidos de frutos rojos a su dieta para potenciar el efecto antiinflamatorio.
En su menú no hay espacio para el alcohol ni el tabaco, y su consumo diario de agua nunca baja de los dos litros. Ha sustituido el azúcar blanco por stevia y sirope de agave, y no oculta su debilidad por el chocolate negro: siempre lleva algunas tabletas consigo incluso cuando viaja. Su dieta se complementa con vitaminas B, C y E, además de magnesio, calcio y colágeno, todo para fortalecer el organismo desde dentro.
Rituales de renovación
Uno de los aspectos más comentados es su semana anual de ayuno terapéutico en una clínica especializada. Bajo supervisión médica, combina un plan detox, cuidados de belleza y recuperación del equilibrio. Este ‘reinicio’ le ayuda a mantener la energía y el equilibrio interior.
El sueño es otra piedra angular de su filosofía. Considera que ocho horas de descanso son el mejor remedio contra el envejecimiento. La actividad física es una parte innegociable de su rutina: entrena con un preparador personal, realiza ejercicios de fuerza suaves, estiramientos y trabaja la postura. Todo está orientado a mantener el tono sin sobrecargar las articulaciones.
Minimalismo en el maquillaje
Con los años, Isabel ha optado por un maquillaje ligero. Prefiere bases de textura imperceptible, utiliza corrector solo en zonas puntuales y resalta la mirada con sombras neutras, delineador y máscara de pestañas. Incluso durante sus viajes, nunca se separa de su almohada favorita ni de su set de cuidados, para no romper sus rituales ni un solo día.
Isabel Preysler es una figura que siempre genera debate. Su estilo de vida despierta respeto y envidia, mientras que su disciplina y atención al detalle se han convertido en un ejemplo para muchos. Ella no oculta que el éxito requiere esfuerzo y no acepta compromisos cuando se trata de su propio bienestar.
Isabel Preysler es una de las mujeres más conocidas de España, cuya vida siempre ha estado bajo la mirada pública. Nacida en Filipinas, se convirtió en un icono de estilo y símbolo de elegancia en Europa. Su carrera abarca varias décadas, y tanto su vida personal como sus decisiones han sido motivo de conversación en los medios. Preysler es conocida no solo por sus matrimonios con hombres influyentes, sino también por mantener su individualidad e independencia a pesar de la presión social. Su enfoque hacia la belleza y la salud inspira a miles de mujeres, y ella misma sigue siendo ejemplo de cómo la disciplina y el autocuidado pueden transformar un destino.












