
En el cine español, pocas historias abordan con tanta profundidad la identidad y la superación como el recorrido de Miriam Garlo. Su nombre ganó notoriedad entre el gran público tras el estreno de la película «Sorda», donde interpretó el papel principal. Sin embargo, detrás de este éxito se esconde un drama personal que comenzó en su infancia y marcó no solo su carrera, sino también su mundo interior.
En sus primeros años, Miriam no se diferenciaba de otros niños: creció en una familia donde su hermana mayor era un modelo a seguir y pasaba mucho tiempo libre viendo películas. Pero su vida cotidiana cambió repentinamente. A los siete años, la niña experimentó una reacción severa a un medicamento común: ácido acetilsalicílico. Las consecuencias fueron irreversibles: Miriam perdió el 70% de la audición. Desde entonces, tuvo que aprender a vivir en un mundo donde los sonidos eran un lujo y cada palabra, un enigma.
La pérdida de audición no solo transformó su percepción del entorno, sino que la llevó a buscar nuevas formas de comunicarse. Miriam aprendió rápidamente a leer los labios para no aislarse de su círculo habitual. Sin embargo, durante mucho tiempo le costó aceptar su nueva realidad. Sus recuerdos de la infancia son exclusivamente visuales: imágenes, colores y movimientos, pero no sonidos. Ocultó su tristeza y confusión incluso a sus seres queridos, procurando no preocuparlos con sufrimientos innecesarios.
Un giro decisivo
Solo después de más de dos décadas, cuando Miriam cumplió treinta años, se atrevió a dar un paso que cambiaría su vida. Empezó a aprender la lengua de signos, descubriendo una forma completamente nueva de expresar pensamientos y sentimientos. Esta experiencia resultó ser una auténtica revelación para ella: por primera vez en muchos años, se sintió parte de una comunidad en la que no tenía que fingir ni ocultar su vulnerabilidad.
Dominar la lengua de signos no fue solo una nueva habilidad, sino un símbolo de autoaceptación. Miriam admite que fue entonces cuando su vida adquirió una nueva perspectiva. Si antes se veía a sí misma como alguien privado de una parte importante del mundo, ahora ganó confianza y armonía interior. Este cambio interno marcó el inicio de su crecimiento creativo y desarrollo personal.
El nacimiento de «Sorda»
Precisamente las vivencias personales de Miriam sirvieron de base para la película «Sorda». Inicialmente, el proyecto se concebía como un cortometraje en el que la actriz compartía sus miedos y esperanzas relacionados con la maternidad. Más adelante, la historia evolucionó hasta convertirse en un largometraje, donde el tema de la sordera se muestra no como una tragedia, sino como parte de una personalidad compleja y llena de matices.
En la película, Miriam interpreta a una mujer que no es idealizada ni convertida en símbolo. Su personaje es una persona común, con debilidades, errores y dudas. Este enfoque permitió que el público viera de otra manera la vida de las personas con discapacidad auditiva, percibiéndolas no solo como objeto de compasión, sino como individuos autónomos y fuertes.
Impacto en la sociedad
«Sorda» no solo se convirtió en una película exitosa, sino en un auténtico fenómeno cultural. La obra generó un gran debate, ayudó a romper estereotipos y acercó la comprensión de los desafíos que enfrentan quienes viven en silencio. Gracias a la interpretación sincera de Miriam Garlo y a un guion honesto, la película fue un paso importante hacia la inclusión en la sociedad española.
La historia de Miriam no es solo un relato de superación personal, sino también un ejemplo de cómo el arte puede transformar nuestra visión de distintas experiencias humanas. Su recorrido inspira a muchos a no temer ser ellos mismos y a buscar nuevas formas de expresarse, aunque esto implique replantear por completo su vida.
Miriam Garlo es una actriz y artista española cuya trayectoria se ha convertido en símbolo de fortaleza y autoaceptación. Tras perder la audición en su infancia, no solo logró desarrollar una carrera exitosa, sino que también se transformó en la voz de aquellos que frecuentemente permanecen invisibles. Su trabajo en cine y arte ayuda a la sociedad a comprender mejor el mundo de las personas con discapacidad auditiva, y su historia personal inspira cambios y aceptación de la propia singularidad.












