
En los últimos años, el cuidado de la salud mental ha dejado de ser un tabú y se ha convertido en parte integral de nuestras vidas. Si antes ir al psicólogo era un tema reservado para conversaciones privadas, hoy en día se trata con la misma naturalidad que una visita al médico general y, para muchos, es ya parte de su rutina. Este cambio en la conciencia social ha llevado a un importante descubrimiento: la depresión y los trastornos de ansiedad son mucho más comunes de lo que imaginábamos hace apenas unas décadas. La creciente presión laboral, el frenético ritmo de vida y el constante flujo de información digital nos han hecho entender que debemos cuidar no solo el cuerpo, sino también la mente.
En este contexto, muchos investigadores y expertos se han volcado en estudiar los mecanismos de la felicidad y el equilibrio emocional. Uno de ellos es Arthur Brooks, profesor en la Universidad de Harvard y reconocido especialista en el ámbito de la felicidad. En su pódcast, llamó la atención sobre una sencilla acción cotidiana que no requiere equipos especiales, pero puede convertirse en una poderosa herramienta para prevenir la ansiedad y la depresión, males que aquejan a la sociedad actual.
Brooks pone como ejemplo su propia experiencia, basada en una combinación armoniosa de actividad física, meditación, alimentación saludable y organización mental para equilibrar las emociones positivas y negativas. Él sigue una rutina estricta: se levanta temprano, alterna entrenamientos de cardio con ejercicios de fuerza y reserva tiempo obligatorio para el descanso. Sin embargo, entre todas estas prácticas, destaca especialmente el caminar, una acción intrínseca a la naturaleza humana. “Una de las maneras en que Homo sapiens se convirtió en un cazador tan eficiente fue simplemente siguiendo a un ciervo a pie hasta que el animal estaba exhausto. Estamos hechos para esto”, afirma el profesor.
Desde el punto de vista fisiológico, los beneficios de caminar son incuestionables. “Los paseos fortalecen tus ritmos circadianos, especialmente si sales a caminar después de cenar y ves la puesta de sol. Evolucionamos para observar la caída del sol y terminar el día junto a ella. Si sales cuando amanece, ya has ganado el día”, explica Brooks. Los datos científicos confirman que una caminata de 10 a 20 minutos después de comer ayuda a estabilizar los niveles de glucosa en sangre y mejora la digestión al estimular el funcionamiento intestinal.
Además, la exposición a la luz solar regula la producción de melatonina y cortisol, hormonas responsables de la calidad del sueño y la estabilidad emocional. En este sentido, el experto va un paso más allá: “Caminar es una de las mejores actividades para reducir los síntomas de depresión y ansiedad”. También propone una idea interesante sobre el momento de las caminatas: “Camina hacia tu cena; sería una técnica primitiva de caza. Es algo muy, muy beneficioso desde el punto de vista ergonómico”.
Según estudios científicos, el número ideal de pasos diarios oscila entre 4.000 y 7.000. Alcanzar esta cifra se asocia a una reducción significativa del riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como patologías cardiovasculares, diabetes tipo 2, demencia, depresión, así como a una menor mortalidad general.
Cabe destacar que Arthur Brooks no es solo un docente, sino un reconocido científico social y escritor estadounidense. Es profesor de práctica de administración pública en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy y profesor de práctica de gestión en Harvard Business School. Brooks también escribe la popular columna “Cómo construir una vida” en la revista The Atlantic. Es autor de varios bestsellers sobre felicidad, liderazgo y la búsqueda de sentido en la vida moderna. Sus obras combinan investigación científica con consejos prácticos, lo que las hace accesibles a un público amplio.












