
El Tribunal Supremo de España vuelve a estar en el centro de la atención por un sonado caso de adquisición de mascarillas durante la pandemia. Esta vez, el debate se concentró en torno a la decisión del juez Leopoldo Puente, quien rechazó exigir una fianza al empresario Víctor de Aldama, pese a la solicitud del exasesor del ministro de Transportes, Koldo García. A diferencia de Aldama, para José Luis Ábalos y el propio García, el tribunal fijó una fianza de 60.000 euros, argumentando que es necesaria para garantizar eventuales pagos derivados de demandas civiles.
El juez subrayó que las garantías económicas solo son necesarias para aquellos acusados que puedan enfrentar responsabilidades civiles. Según la investigación, tanto Ábalos como García estarían vinculados a delitos relacionados con el enriquecimiento ilícito a través de contratos públicos. Aldama, pese a su papel en la trama, quedó fuera de este círculo de responsabilidad, lo que generó desconcierto entre otros implicados en el caso.
Argumentos de las partes
La defensa de García intentó convencer al tribunal de que la exigencia de fianza también debía extenderse a Aldama. Según su argumento, el empresario cuenta con muchos más recursos económicos que el exministro y su asesor. Para respaldar esta posición, mencionaron el estilo de vida lujoso de Aldama: vuelos en aviones privados, alquiler de una exclusiva villa en Ibiza por 4.000 euros diarios, coches de alta gama y gastos en restaurantes de lujo. Según los abogados, todo esto demuestra la solvencia suficiente para cubrir posibles daños económicos.
Sin embargo, el juez Puente rechazó estos argumentos y señaló que la defensa de García no tiene derecho a solicitar medidas contra otro acusado. Además, recordó que la fianza no se impuso para garantizar la prisión provisional, sino únicamente para asegurar futuras compensaciones económicas a las empresas perjudicadas —Ineco y Tragsatec—. Fue en estas entidades públicas donde, según la investigación, la exsocia de Ábalos consiguió empleo gracias a su influencia y al apoyo de García.
Dificultades económicas
En su intervención ante el tribunal, García insistió en que tanto él como Ábalos atraviesan una situación financiera muy complicada. Alegó que apenas disponen de recursos para afrontar los honorarios de sus abogados y el pago de hipotecas, mientras que Aldama presume de una envidiable independencia económica. Incluso la defensa citó publicaciones de prensa que detallan el alto nivel de vida del empresario.
Sin embargo, el tribunal se mantuvo firme. En la resolución se señala que ni García ni Ábalos pueden exigir la imposición de medidas cautelares a otros implicados en el proceso. Además, el juez recalcó que la cuestión de la fianza no está relacionada con su permanencia en prisión preventiva, donde permanecen desde finales de noviembre en la cárcel madrileña de Soto del Real.
Perspectivas del caso
La situación se complica porque Ábalos y García se enfrentan a penas de hasta 30 años de cárcel. Para Aldama, en cambio, la Fiscalía y las acusaciones, entre las que destaca el Partido Popular, solicitan solo siete años, al haber admitido su responsabilidad. Los tres están en el banquillo acusados de recibir sobornos—tanto en efectivo como en diversos servicios—a cambio de adjudicar contratos a la empresa Soluciones de Gestión S.L., vinculada a Aldama, para el suministro de mascarillas en pleno auge de la pandemia de COVID-19.
Durante la investigación se reveló que gracias a los contactos y la influencia de los exfuncionarios, contratos públicos acabaron en manos de empresas privadas. Esto desató una ola de indignación social y puso en entredicho la transparencia en la gestión de fondos públicos durante el periodo de crisis.
Reacción social
La decisión judicial de no exigir fianza a Aldama provocó una fuerte reacción en la sociedad española. Muchos se preguntan por qué los implicados en el mismo caso se encuentran en situaciones tan dispares. Esta cuestión resulta aún más controvertida ante las declaraciones sobre las dificultades económicas de los exfuncionarios y la aparente prosperidad del empresario.
Sin embargo, el juez se mantuvo fiel a la letra de la ley y no cedió ante los argumentos emocionales. Como resultado, Ábalos y García continúan en prisión preventiva y su futuro dependerá del resultado del próximo juicio. El caso de las mascarillas se ha convertido nuevamente en símbolo de la lucha contra la corrupción en España, y su evolución es seguida de cerca tanto por la prensa como por la ciudadanía.












