
En el espejo, cada vez más a menudo se refleja una figura encorvada, y los hombros se adelantan traicioneramente. Muchos lo atribuyen al cansancio o al trabajo sedentario, sin sospechar que detrás de esta postura encorvada habitual puede esconderse un grave problema médico. Se trata de la curvatura patológica de la parte superior de la columna vertebral, que los especialistas llaman la “epidemia silenciosa” de la era digital. Esta condición no solo afecta la postura, sino que también impacta negativamente en el bienestar físico y el confort psicológico, afectando tanto a adolescentes como a adultos.
Causas de la curvatura: desde dispositivos electrónicos hasta cambios relacionados con la edad
La formación de una curvatura excesiva en la columna torácica es resultado de una combinación de factores. En las generaciones jóvenes, la causa principal suele ser una deformidad postural. Mantenerse mucho tiempo en una postura incorrecta, especialmente al usar teléfonos inteligentes y ordenadores, provoca que los músculos se adapten a una posición inadecuada y la espalda tienda a encorvarse. En algunos casos, se diagnostica la enfermedad de Scheuermann-Mau en adolescentes, una alteración estructural de las vértebras que requiere mayor atención médica. En personas mayores, el panorama es diferente. Aquí predominan los procesos degenerativos: el desgaste de los discos intervertebrales, la artrosis y, sobre todo en mujeres posmenopáusicas, la osteoporosis. La fragilidad ósea por osteoporosis puede causar fracturas por compresión en las vértebras, que literalmente “colapsan”, agravando la curvatura. Entre los factores de riesgo que aceleran el desarrollo del problema se encuentran el sedentarismo, la debilidad muscular, la baja masa ósea y la predisposición genética.
Síntomas: cuando el dolor es solo el comienzo
Las manifestaciones de la enfermedad dependen directamente del grado de deformidad y su causa principal. Con mayor frecuencia, los pacientes se quejan de dolor sordo en la parte media de la espalda, sensación de rigidez y fatiga muscular rápida. A muchos les resulta difícil mantener la postura erguida durante mucho tiempo. Sin embargo, si la curvatura se acentúa, las consecuencias pueden ser mucho más graves. En los casos avanzados, la deformación de la caja torácica puede provocar dificultades respiratorias e incluso problemas digestivos debido a la presión sobre los órganos internos. Tampoco debe subestimarse el aspecto emocional. El cambio visible en la apariencia, especialmente en la adolescencia, a menudo causa complejos, inseguridad y aislamiento social. Para las personas mayores, la ‘joroba’ puede convertirse en un símbolo de vejez y debilidad física, lo que afecta negativamente su estado psicológico general.
Enfoques modernos para el diagnóstico y tratamiento
El primer paso hacia una espalda sana es acudir a un especialista. El médico realiza un examen visual, evalúa la postura y la movilidad de la columna vertebral. Para confirmar el diagnóstico con precisión y determinar el ángulo de la curvatura se utiliza una radiografía lateral. Mediante el método especial de Cobb, los médicos miden el grado de la curvatura, lo que permite clasificar el estado y elegir la táctica adecuada. Dependiendo de la situación, pueden requerirse estudios adicionales, como una resonancia magnética o una densitometría para evaluar la densidad ósea. El enfoque terapéutico varía significativamente. Si la deformidad es funcional o postural (a menudo en jóvenes), el tratamiento se basa en ejercicios terapéuticos enfocados en fortalecer el corsé muscular y corregir hábitos cotidianos. En caso de cambios estructurales, como en la enfermedad de Scheuermann o fracturas osteoporóticas, se pueden utilizar corsés ortopédicos. Su objetivo es frenar la progresión de la deformidad en adolescentes durante el crecimiento o brindar soporte y reducir el dolor en adultos. La intervención quirúrgica solo se contempla en casos extremos: con un ángulo de curvatura superior a 70–75 grados, dolor crónico insoportable o aparición de complicaciones neurológicas. La operación de fijación de las vértebras es un procedimiento serio con sus riesgos, por lo que la decisión de realizarla se toma cuidadosamente.
La clave para prevenir el desarrollo de esta condición está en la prevención, que debe comenzar desde la infancia. Enseñar una postura adecuada al sentarse en el pupitre, controlar el tiempo que se pasa con la cabeza inclinada sobre una pantalla y mantener una actividad física regular son fundamentales para una columna vertebral sana. En los adultos, es importante prestar atención al propio cuerpo, no ignorar los primeros síntomas y realizar ejercicios para fortalecer los músculos de la espalda. Para las personas mayores, la prioridad es cuidar la salud ósea y prevenir caídas para evitar fracturas que puedan llevar a deformaciones.












