
Un hombre mayor de Estados Unidos acudió al médico por ronquera y molestias en la garganta que persistieron durante varias semanas. Su voz se volvió notablemente más áspera y tragar le resultaba incómodo. Durante la revisión, los especialistas detectaron una lesión ulcerosa en la epiglotis, lo que inmediatamente generó sospechas de un proceso maligno. Sin embargo, exámenes posteriores cambiaron por completo el rumbo del diagnóstico.
El paciente no presentó pérdida de peso, fiebre ni otros síntomas típicos del cáncer. Su historial médico incluía enfermedades cardiovasculares graves y colitis ulcerosa, pero no había antecedentes de contacto con agentes infecciosos ni viajes recientes. Aun así, los médicos decidieron realizar una biopsia de la lesión sospechosa para descartar un tumor.
Un diagnóstico inesperado
El estudio histológico reveló una inflamación necrosante con presencia de células gigantes, pero sin signos de malignidad. El análisis de los tejidos detectó formas levaduriformes de hongos, lo que sorprendió a todo el equipo médico. Pruebas adicionales confirmaron que el paciente tenía histoplasmosis laríngea, una forma extremadamente rara de infección fúngica, que usualmente se presenta en personas con el sistema inmunológico debilitado.
La histoplasmosis es causada por el hongo Histoplasma capsulatum, que habita en suelos contaminados con excrementos de aves o murciélagos. Habitualmente, la infección afecta los pulmones, pero en casos excepcionales puede diseminarse a otros órganos, incluida la laringe. En este caso, el hongo invadió los tejidos de la epiglotis, provocando una úlcera y una ronquera persistente.
Evolución de la enfermedad
El paciente no tomaba inmunosupresores ni había sido expuesto a radiación, lo que hacía el caso aún más inusual. Los síntomas persistieron durante dos meses, agravándose progresivamente. Los médicos señalaron la ausencia de ganglios linfáticos aumentados de tamaño y otros signos de diseminación, lo que tampoco coincidía con el cuadro típico de enfermedades oncológicas.
Para confirmar el diagnóstico se realizó un análisis de sangre para detectar el antígeno de histoplasma, que mostró un nivel significativamente superior al normal. Esto permitió descartar definitivamente el cáncer e iniciar un tratamiento específico con medicamentos antifúngicos. Se prescribió al paciente un ciclo de anfotericina B por vía intravenosa, seguido de un tratamiento prolongado con comprimidos.
Respuesta al tratamiento
A las pocas semanas de comenzar la terapia, el paciente notó una mejoría significativa en su estado. La ronquera disminuyó, la deglución se volvió menos dolorosa y la úlcera en la epiglotis fue cicatrizando gradualmente. Tres meses después de iniciado el tratamiento, los síntomas prácticamente habían desaparecido, lo que también fue confirmado en los exámenes de control.
Los médicos subrayan que estos casos requieren una atención especial y un diagnóstico diferencial minucioso. Las infecciones fúngicas de la laringe pueden simular tumores, lo que a menudo conduce a diagnósticos erróneos y cirugías innecesarias. Es especialmente importante considerar la posibilidad de histoplasmosis en pacientes de regiones endémicas o con factores de riesgo.
La importancia del diagnóstico
Los especialistas recuerdan que la histoplasmosis extrapulmonar es extremadamente rara, pero sus manifestaciones pueden ser muy diversas. Los síntomas suelen ser inespecíficos y pueden parecerse a los de otras enfermedades, incluido el cáncer. Por eso, ante una ronquera persistente, úlceras en las mucosas u otros signos inusuales, es fundamental realizar una evaluación exhaustiva, incluyendo pruebas micológicas e inmunológicas.
En este caso, la detección oportuna de la infección fúngica permitió evitar complicaciones graves y preservar la calidad de vida del paciente. La comunidad médica insta a no pasar por alto ni los cambios más leves en la voz y a consultar a un especialista ante los primeros síntomas preocupantes.
Por si no lo sabía, Tala Maya es una destacada especialista de la Facultad de Medicina de la Universidad de Louisville, experta en enfermedades de cabeza y cuello. Su equipo investiga infecciones poco frecuentes y casos clínicos complejos relacionados con las vías respiratorias. Gracias a su trabajo, se han documentado manifestaciones únicas de la histoplasmosis, lo que ayuda a los médicos de todo el mundo a reconocer y tratar a tiempo este tipo de patologías.












