
El nacimiento de gemelos para Estela Grande fue no solo un motivo de alegría, sino también una verdadera prueba que transformó su rutina habitual. Tras semanas difíciles de espera, marcadas por complicaciones médicas y una intervención prematura, la joven madre se vio de repente en medio de una vorágine de nuevas obligaciones y emociones. Apenas salió del hospital, tuvo que enfrentarse a una realidad en la que cada instante está dedicado al cuidado de dos recién nacidos, y prácticamente no le queda tiempo para sí misma.
Desde los primeros días en casa, Estela notó lo complicado que puede ser atender a dos bebés al mismo tiempo. Las tomas constantes, las noches sin dormir y la necesidad de estar pendiente de cada pequeño detalle se convirtieron en su nueva realidad. No oculta que el cansancio se va acumulando y que organizar el día requiere la máxima concentración. Sin embargo, Grande subraya que, incluso en los momentos más duros, siente una alegría especial y encuentra sentido en lo que está viviendo.
Las dificultades de los primeros días
El periodo inmediatamente posterior al parto resultó especialmente duro. Debido a complicaciones, uno de los bebés, Luca, fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos neonatales. La familia quedó dividida durante varios días, y Estela tuvo que moverse entre la casa y el hospital, sin poder estar al lado de sus dos hijos al mismo tiempo. Esta situación supuso un auténtico impacto emocional, ya que la espera para volver a reunirse con su hijo se prolongó mucho más de lo que había imaginado.
En estos días, la joven madre admite haber perdido la noción del tiempo. Toda su atención estuvo centrada en la salud de los pequeños y en la necesidad de apoyarlos, a pesar de su propio estado tras la operación. Los recuerdos de los primeros abrazos con su hija y la ansiedad ante el esperado encuentro con su hijo siguen generándole emociones intensas.
Una nueva realidad
Al regresar a casa, Estela tuvo que construir una rutina diaria completamente diferente. Las tomas suelen solaparse y el horario de sueño y descanso prácticamente desaparece. Reconoce que hoy en día la organización del tiempo se ha convertido en su mejor aliada. Cada minuto está planificado y hasta un breve descanso se siente como un lujo. Sin embargo, a pesar del cansancio, Grande no se arrepiente de nada y define lo que vive como una «bendita locura».
Un aspecto importante para ella fue darse cuenta de que su propia recuperación tras la cesárea quedó en segundo plano. Toda su energía y atención se concentran en los niños, y por ahora, el autocuidado ha sido reemplazado por el cuidado de sus hijos. Según Estela, esta actitud está justificada: está convencida de que esta etapa, pese a las dificultades, será una de las más valiosas de su vida.
Emociones y apoyo
Las confesiones de Grande resonaron entre muchos padres jóvenes que han enfrentado dificultades similares. Su sinceridad y franqueza al describir sus sentimientos y experiencias ayudaron a desmontar el mito de la facilidad de las primeras semanas de maternidad. No oculta ni el cansancio ni las preocupaciones, pero destaca que cada día trae nuevos descubrimientos y alegrías.
La familia y los seres queridos se convirtieron en su principal apoyo durante este periodo complicado. El respaldo de su esposo, el futbolista Juan Iglesias, resultó especialmente importante, ya que juntos logran superar dificultades inesperadas y encontrar fuerzas para nuevos logros. La comprensión mutua y el cuidado conjunto de sus hijos son la clave para que incluso los momentos más difíciles no se transformen en un obstáculo insuperable.
Un punto de inflexión
La historia de Estela Grande no es solo un relato sobre la maternidad, sino también un ejemplo de cómo los desafíos inesperados pueden cambiar la perspectiva de la vida. Su camino está lleno no solo de inquietudes, sino también de la alegría sincera que brindan los hijos. Ella reconoce que no esperaba encontrarse con tantas emociones y dificultades, pero precisamente esas experiencias la hicieron más fuerte y le ayudaron a verse a sí misma y a su familia desde una nueva perspectiva.
En los próximos meses, Estela tendrá que seguir adaptándose a su nuevo rol, aprender a compaginar el cuidado de sus hijos con sus propias necesidades y encontrar un equilibrio entre la maternidad y su carrera profesional. Su experiencia ya ha servido de inspiración para muchos que se preparan para la llegada de sus hijos o atraviesan dificultades similares.
Estela Grande es una influencer y creadora de contenido española que alcanzó la fama gracias a su participación en conocidos programas de televisión y a su activa presencia en redes sociales. Su historia personal suele ser tema de conversación en los medios, y sus confesiones sinceras generan empatía entre una amplia audiencia. Tras el nacimiento de sus mellizos, su nombre volvió a estar en el centro de atención, y su honestidad al compartir la experiencia de la maternidad la ha acercado aún más a sus seguidores. En los últimos años, Grande se ha convertido en un referente de las madres españolas modernas, que no temen hablar de las dificultades y compartir emociones auténticas.












