
En la ciudad de Balaguer (Lleida) se celebró este fin de semana el 19º congreso titulado «Ciencia y Espíritu», organizado por el conocido defensor de la medicina alternativa Josep Pàmies. Las 600 entradas para el evento se agotaron, pese a su precio de 50 euros y la controvertida reputación de algunos de los participantes.
Escándalo por la invitación a un neonazi
Originalmente, entre los ponentes anunciados figuraba Pedro Varela, antiguo propietario de una librería de literatura neonazi y condenado por incitación al odio. Sin embargo, dos días antes del inicio del congreso, su nombre desapareció del programa. Los organizadores explicaron que fue una decisión tomada bajo la presión de la opinión pública y los medios, que condenaron enérgicamente la participación de Varela en este tipo de evento.
El congreso reunió a reconocidos conspiracionistas
En lugar de Varela, subieron al escenario otros ponentes conocidos por sus opiniones controvertidas. Entre ellos se encontraban Jaime Garrido, quien afirma que los extraterrestres viven entre los humanos, y Nauzet Morgade, divulgador de teorías sobre los peligros de las antenas móviles y las catástrofes naturales. En el auditorio se reunieron partidarios de todo tipo de ideas: desde terraplanistas hasta seguidores de teorías sobre reptilianos y ovnis.
Reacción de las autoridades y la sociedad
El Ayuntamiento de Balaguer decidió no intervenir, alegando que el evento se celebró en un recinto privado y no contaba con la aprobación oficial del municipio. Al mismo tiempo, el sindicato CGT condenó públicamente la realización del congreso, acusando a los organizadores de difundir ideas peligrosas e intentar blanquear el nazismo. La relación de algunos participantes con el movimiento antivacunas y la promoción de tratamientos no comprobados causó especial indignación.
El organizador, bajo la lupa de las autoridades
Josep Pàmies no es ajeno a la polémica. Anteriormente ya fue multado por promover sustancias prohibidas como el MMS (Miracle Mineral Supplement), a la que atribuía propiedades milagrosas. A pesar de las repetidas advertencias y sanciones, Pàmies sigue reuniendo a un público dispuesto a pagar por asistir a este tipo de eventos.












