
Un grupo de investigadores estadounidenses realizó un experimento inusual en ratones para averiguar cómo la psilocibina —la sustancia activa presente en los llamados “hongos mágicos”— afecta al funcionamiento del cerebro y si puede ayudar a tratar estados depresivos. Para rastrear los cambios en las conexiones neuronales, los científicos utilizaron un virus de la rabia modificado, que les permitió visualizar cómo se reorganizan las cadenas entre diferentes regiones cerebrales tras la administración de la sustancia.
Los resultados fueron inesperados: después de una sola administración de psilocibina, los animales mostraron un notable fortalecimiento de las conexiones entre áreas responsables del procesamiento sensorial y la actividad motora. Al mismo tiempo, dentro de la corteza cerebral —donde se forman los pensamientos negativos persistentes— el número de conexiones disminuía. Este efecto, según los expertos, podría explicar por qué en personas sometidas a terapia con psilocibina disminuye la tendencia a quedar atrapados en pensamientos ansiosos y depresivos.
Mecanismos de acción
Durante el experimento, primero se administró psilocibina o un placebo a los ratones y, un día después, se les inyectó un virus que se propagaba a través de las neuronas, dejando rastros luminosos a su paso. Una semana más tarde, los investigadores compararon cómo había cambiado la estructura de las conexiones cerebrales en los distintos grupos de animales. Descubrieron que la psilocibina no solo fortalece o debilita contactos individuales, sino que literalmente reconfigura redes neuronales completas, haciéndolas más flexibles y menos propensas a la formación de bucles cerrados de experiencias negativas.
Los científicos prestaron especial atención a la corteza cerebral, donde en las personas suelen generarse los llamados “bucles” de pensamiento negativo. Precisamente en esta zona, tras la administración de psilocibina, se observó una disminución del número de conexiones internas, lo que, según los autores del estudio, podría contribuir a romper cadenas patológicas y aliviar los síntomas de la depresión.
Potencial terapéutico
La depresión sigue siendo una de las causas de discapacidad más comunes en el mundo, y los tratamientos existentes no siempre resultan efectivos. Muchos pacientes experimentan efectos secundarios o no consiguen los resultados esperados con los antidepresivos tradicionales. Por eso, la búsqueda de nuevos enfoques, incluidos aquellos que emplean psicodélicos, adquiere cada vez más relevancia.
La psilocibina, además de sus propiedades psicoactivas, también presenta un efecto antiinflamatorio, lo que amplía su posible uso en la medicina. Anteriormente, ya se había demostrado que una sola dosis de esta sustancia puede estimular el crecimiento de nuevas conexiones neuronales, y ahora los científicos han descubierto que la naturaleza de estos cambios depende de la actividad cerebral en el momento de la administración del fármaco. Esto abre la puerta a combinar la psilocibina con otros métodos, como la estimulación magnética, para influir de manera dirigida en áreas específicas del cerebro.
Limitaciones y perspectivas
A pesar de los resultados prometedores, los autores del estudio destacan que, por ahora, solo se cuenta con datos obtenidos en animales. No todos los mecanismos identificados en ratones pueden aplicarse directamente a los humanos. Sin embargo, los datos obtenidos se corresponden con las observaciones realizadas en pacientes sometidos a terapia con psilocibina y respaldan la necesidad de realizar más ensayos clínicos.
En el futuro, los científicos planean investigar cómo se pueden combinar los psicodélicos con métodos de neuromodulación para lograr una intervención cerebral más precisa y segura. Este enfoque podría marcar un avance significativo en el tratamiento de formas resistentes de depresión que no responden a la terapia convencional.
Por si no lo sabías, la psilocibina es un compuesto psicoactivo natural presente en ciertos tipos de hongos que, en los últimos años, ha sido objeto de intensos estudios como posible tratamiento para la depresión y otros trastornos mentales. Los principales laboratorios del mundo, incluida un equipo de ingenieros biomédicos de Cornell University, investigan su impacto en el cerebro. En 2025, la revista Cell publicó un estudio que describe en detalle los mecanismos de reorganización de las conexiones neuronales bajo la influencia de la psilocibina. Las investigaciones continúan y los científicos esperan que en los próximos años surjan nuevos tratamientos efectivos basados en esta sustancia.












