
En la parte oriental de La Rioja, justo en la frontera con Soria y Navarra, se esconde un paraje sorprendente: la comarca de Cervera del Río Alhama. Es un lugar donde el tiempo parece haberse ralentizado y el paisaje, marcado por el agua y la piedra, guarda secretos milenarios. Las localidades de la zona, incluida la propia Cervera, junto a Aguilar, Igea, Cornago, Cabretón, Valdemadera y Navajún, han sabido mantener su autenticidad original, resistiendo tanto al olvido como a la presión del turismo de masas. Aquí, cada curva de la carretera revela nuevas vistas y el aire está impregnado de tranquilidad.
Viajar por esta región es como sumergirse en distintas épocas de la historia. Puedes empezar tu recorrido visitando el castillo medieval de Cornago, que se alza imponente sobre el valle como un guardián de antiguos secretos. Desde allí, merece la pena descender al interior de la tierra y adentrarse en las frescas bodegas subterráneas, donde la tradición vinícola nació mucho antes de que los vinos de La Rioja alcanzaran fama mundial. Una sensación completamente diferente la ofrece el yacimiento de Contrebia Leucade, cerca de Aguilar del Río Alhama, uno de los asentamientos celtíberos más antiguos y mejor conservados de la península, que impresiona por sus murallas ciclópeas y viviendas excavadas directamente en la roca.
Pero la historia de esta tierra se remonta aún más atrás, hasta tiempos prehistóricos cuando gigantes deambulaban por aquí. Los alrededores de Igea se han convertido en un auténtico parque paleontológico al aire libre. En la zona se conservan cientos de icnitas: huellas fosilizadas de dinosaurios dejadas hace millones de años. Hoy en día, existen rutas cómodas y bien señalizadas que permiten literalmente tocar el pasado remoto de nuestro planeta. El rico patrimonio arqueológico, los fósiles únicos y las tradiciones locales vivas se entrelazan en un solo relato, haciendo de la comarca de Cervera un auténtico museo donde cada piedra y cada sendero cuentan su fascinante historia.
La región ha experimentado un nuevo auge y reconocimiento gracias a la recuperación de su potencial termal. El principal punto de atracción es el balneario de La Albotea, que ha vuelto a abrir sus puertas tras una larga y esmerada restauración. Sus aguas sulfurosas, famosas por su efecto calmante y purificante, han devuelto a Cervera su antigua fama como centro balneario de referencia. Alrededor del balneario está surgiendo una moderna infraestructura turística enfocada en la tranquilidad, el confort y la sostenibilidad ecológica. Un claro ejemplo es el hotel Cervaria, ubicado en un antiguo palacete restaurado del siglo XVI, donde el legado histórico se fusiona armoniosamente con los principios de eficiencia energética.
El broche de oro lo pone la inmersión total en la gastronomía local, imprescindible para completar la experiencia. La cocina de la comarca de Álamo es la quintaesencia de la tradición riojana, basada en productos frescos de la zona. Delicioso cordero asado, jugosas verduras de las fértiles orillas de los ríos, aromáticos embutidos artesanos y, por supuesto, los intensos vinos de pequeñas bodegas familiares. En las tabernas y restaurantes locales, los platos se sirven sin artificios, pero con un sabor auténtico e inolvidable a una tierra que apenas comienza a mostrar todo su enorme potencial a los viajeros más exigentes. Es el lugar ideal para desconectar del bullicio y descubrir el lado más desconocido y probablemente más puro de La Rioja.












