
La implementación de XeSS Frame Generation en más tarjetas gráficas de Intel cambia al instante las reglas del juego para todos aquellos que buscaban una experiencia fluida sin la obligación de adquirir las GPU más potentes. Ahora, incluso quienes cuentan con Arc y Core Ultra de generaciones anteriores pueden esperar un aumento en los fotogramas por segundo, algo que antes solo estaba reservado para unos pocos. Sin embargo, como suele suceder, detrás de las atractivas promesas se esconden numerosos matices técnicos capaces de frustrar incluso a los gamers más pacientes.
Con el lanzamiento del nuevo controlador WHQL (32.0.101.8509), Intel no solo amplía la lista de dispositivos compatibles, sino que aviva la eterna carrera por el rendimiento. Ahora, la generación de múltiples fotogramas basada en XeSS está disponible no solo para las Arc B-Series (Battlemage) y A-Series (Alchemist), sino también para los procesadores Core Ultra de última generación: Lunar Lake, Arrow Lake H y Meteor Lake. Sobre el papel, todo parece un avance tecnológico: entre dos fotogramas renderizados tradicionalmente, el sistema inserta hasta tres generados por inteligencia artificial, lo que permite multiplicar la tasa de cuadros por segundo en juegos compatibles con XeSS 3. Sin embargo, si alguien piensa que esto resuelve todos los inconvenientes, conviene revisar la lista de errores conocidos.
Tecnología y realidad
En teoría, la nueva función debería convertir incluso una tarjeta gráfica de potencia media en una auténtica bestia de rendimiento. Sin embargo, en la práctica los usuarios se encuentran con una serie de sorpresas: desde artefactos visuales hasta cierres inesperados en juegos populares. Las cosas se ponen especialmente entretenidas para quienes se atreven a activar el trazado de rayos: la estabilidad se convierte en una auténtica lotería. Intel lo advierte abiertamente: en Naraka: Bladepoint, The Finals y Star Citizen pueden producirse fallos, y en algunas aplicaciones profesionales la imagen puede recordar al arte abstracto.
Aun así, no se pueden pasar por alto algunos avances positivos. El nuevo driver soluciona varios molestos errores que impedían disfrutar de Ghost of Tsushima y Mount & Blade II: Bannerlord. También se han corregido problemas con la visualización de las métricas 3D en el administrador de tareas de Windows; un detalle menor, pero apreciado. Sin embargo, como suele ocurrir, tras cada arreglo surgen un par de fallos nuevos, obligando a los usuarios a elegir entre las últimas novedades y el funcionamiento estable.
Ampliando posibilidades
Hasta hace poco, XeSS Frame Generation solo estaba disponible en un número limitado de dispositivos y muchos lo consideraban una curiosidad experimental para entusiastas. Ahora, la tecnología se populariza: la compatibilidad abarca no solo las integradas Arc B390 y B370, sino también una amplia gama de tarjetas gráficas y procesadores discretos. Esto abre nuevas oportunidades para quienes no están dispuestos a gastar una fortuna en actualizar el hardware, pero quieren sacar el máximo partido a los juegos actuales.
Sin embargo, la implementación masiva no garantiza felicidad instantánea para todos. Los desarrolladores de videojuegos aún no se apresuran a integrar XeSS 3 en sus proyectos, lo que significa que el impacto real de las novedades no llegará a todos los usuarios. Además, incluso con soporte, la calidad visual y la estabilidad pueden variar de un juego a otro. Al final, los usuarios se encuentran en una situación en la que cada actualización del controlador representa tanto una oportunidad de aumentar los FPS como el riesgo de nuevos errores.
La estabilidad, en entredicho
Intel apuesta por la inteligencia artificial para igualar y superar a la competencia en la generación de fotogramas. Sin embargo, la experiencia demuestra que el camino hacia la perfección está lleno de obstáculos. A pesar de ampliar la compatibilidad y corregir varios fallos, la lista de problemas sin resolver sigue siendo considerable. Esto es especialmente relevante en juegos que hacen un uso intensivo de tecnologías gráficas modernas, donde incluso los controladores más recientes pueden provocar sorpresas desagradables.
Los usuarios acostumbrados a la estabilidad deben equilibrar el deseo de probar nuevas funciones con el temor a nuevos errores o artefactos inesperados. Para quienes disfrutan experimentando y no temen los inconvenientes temporales, actualizar los controladores de Intel representa una oportunidad real de mejorar el rendimiento sin gasto adicional. Lo más importante es recordar guardar el progreso en los juegos con frecuencia.
Intel es uno de los mayores fabricantes mundiales de procesadores y soluciones gráficas, que en los últimos años ha invertido activamente en el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial para el gaming. La compañía no solo busca competir con los líderes del mercado, sino también establecer nuevos estándares en el procesamiento gráfico. XeSS Frame Generation es un nuevo paso en esta estrategia, diseñado para que los juegos modernos sean más accesibles para un público amplio, aunque por ahora viene acompañado de una serie de compromisos técnicos y sorpresas para los usuarios.











