
En España, los expertos señalan cada vez más que los automóviles utilizados principalmente en entornos urbanos pierden sus cualidades operativas mucho más rápido que aquellos que circulan la mayor parte del tiempo por carretera. Esta conclusión se basa en un análisis del funcionamiento de los motores en diferentes condiciones de conducción.
Los mecánicos destacan que, al conducir por las calles de ciudades como Madrid, los conductores deben cambiar de marcha con frecuencia, detenerse en los semáforos, acelerar y frenar bruscamente. Como resultado, el motor trabaja a un mayor número de revoluciones, y la cantidad de ciclos del motor por la misma distancia aumenta considerablemente.
Para ilustrar este fenómeno, los especialistas realizaron un cálculo: para recorrer 100 kilómetros en quinta marcha por carretera, el motor realiza aproximadamente 150.000 revoluciones. Sin embargo, si la misma distancia se recorre en ciudad utilizando la primera marcha, el motor efectuará unas 750.000 revoluciones. Esto significa que, en condiciones urbanas, la carga sobre el motor es cinco veces mayor que al conducir por autopista.
Además, las paradas, aceleraciones y frenadas constantes provocan un desgaste adicional no solo del motor, sino también de otros componentes del vehículo. En la ciudad, aumenta la carga sobre la caja de cambios, el sistema de frenos y el embrague. Todo esto reduce la vida útil del automóvil y eleva los costes de mantenimiento.
Otro aspecto importante es el consumo de combustible. En carretera, el vehículo circula a velocidad constante, lo que permite mantener las revoluciones del motor bajas y ahorrar combustible. En la ciudad, los frecuentes cambios de velocidad y la necesidad de mantener el motor a altas revoluciones conducen a un mayor consumo de gasolina o diésel.
Los expertos destacan que, para prolongar la vida útil del automóvil, se recomienda alternar en lo posible los trayectos urbanos y los viajes fuera de la ciudad. Conducir regularmente por carretera reduce la carga sobre los principales componentes y disminuye el desgaste general del vehículo.
De este modo, las particularidades de la conducción en las ciudades de España influyen directamente en el estado técnico del vehículo. Los conductores deben tener en cuenta estos factores al planificar sus rutas y el mantenimiento de sus automóviles.












