
A solo 15 kilómetros de Pamplona, en pleno corazón del valle de Atez, se esconde un lugar especial para el descanso, alejado del bullicio de la ciudad. Junto al río Ulzama, rodeado de hayedos y robledales centenarios, se encuentra un complejo que ofrece mucho más que alojamiento: una auténtica inmersión en la vida rural y la armonía con la naturaleza. Es un espacio donde el silencio, el respeto al medio ambiente y la hospitalidad se combinan para crear el entorno perfecto tanto para unas vacaciones en familia como para una escapada tranquila en cualquier época del año.
La idea de este proyecto pertenece a dos parejas locales que decidieron llevar a cabo la filosofía del turismo responsable. Su visión se basa en el profundo respeto por el entorno y el apoyo a la comunidad local. Esto se refleja en todos los aspectos: desde los materiales utilizados en la construcción hasta los ingredientes del restaurante. El complejo es completamente autónomo y utiliza fuentes de energía renovables, renunciando a los combustibles fósiles. Los residuos se separan cuidadosamente y los restos orgánicos de la cocina se destinan a alimentar a sus propias gallinas, que producen huevos ecológicos.
A los huéspedes se les ofrecen varias opciones de alojamiento. Las más populares son las acogedoras cabañas construidas con madera certificada. Cada casa está equipada con una estufa de pellets para calefacción, cocina totalmente equipada, ducha con hidromasaje y una terraza privada para disfrutar de las tardes. Para quienes buscan opciones más sencillas, hay pequeñas cápsulas (pods) o amplias parcelas para autocaravanas, todas dotadas de las comodidades necesarias. En el recinto también hay un restaurante con cocina casera elaborada con productos de granja, piscina al aire libre, zona infantil, área de barbacoa, un pequeño supermercado e incluso un taller para reparación de bicicletas.
Aquí ni adultos ni niños tienen tiempo para aburrirse. Durante todo el año, la administración organiza diversas actividades: desde talleres creativos y veladas musicales hasta rutas de senderismo por parajes pintorescos. Se presta especial atención a la celebración de Halloween. A finales de octubre, el lugar se transforma en un escenario de eventos misteriosos: los visitantes encuentran un túnel del terror, juegos familiares, talleres temáticos de manualidades, desfile de disfraces y música en vivo. Es una excelente oportunidad para pasar las vacaciones de otoño en un ambiente original y divertido.
Estar aquí no es solo disfrutar de sus instalaciones. Los alrededores abundan en lugares de interés. Se puede pasear por el bosque encantado de Orgi, visitar el parque micológico de Ultzama durante la temporada de setas, conocer la escuela agraria de Zuberoa, explorar las misteriosas cuevas de Mendukilo o descubrir todo sobre la producción de miel en el museo local. Este proyecto no es solo un negocio, sino una auténtica filosofía de vida en armonía con el entorno, que atrae a viajeros en busca de una estancia cómoda y consciente.












