
En la áspera costa de la Costa da Morte, en Galicia, existe un rincón ideal para quienes buscan refugio del calor veraniego rodeados de naturaleza salvaje. Este lugar, donde la fina arena se encuentra con las aguas cristalinas del Atlántico, combina la tranquilidad de una pequeña cala con un paisaje prácticamente intacto. El acceso es sencillo y conduce a una zona que conserva el auténtico espíritu marinero y el encanto de una aldea gallega, lo que lo convierte en uno de los destinos más atractivos para el verano.
Se trata de la playa de Niñóns, situada en la parroquia homónima del municipio de Ponteceso, en la provincia de A Coruña. Esta playa abierta, de 250 metros de longitud, impresiona por su arena fina y un pequeño arroyo que desemboca en el océano justo en la orilla, formando a veces una laguna central. Se puede llegar por una carretera que parte de la iglesia de San Xoán de Niñóns. Aunque las plazas de aparcamiento son limitadas, el esfuerzo se ve recompensado por la increíble belleza natural que la rodea.
Durante los meses de verano, la playa está equipada con duchas, baños adaptados y servicio de limpieza diario. Señales informativas especiales indican a los visitantes el estado del mar. La ubicación conveniente de Niñóns permite explorar otros puntos de interés cercanos. Entre ellos destacan el mirador junto al Faro de Brantuas y el impresionante cabo Roncudo (Punta Roncudo), donde el Atlántico golpea con fuerza contra las rocas. Esta costa, que forma parte de la ría de Corme e Laxe, es famosa por la calidad de los percebes locales y sus vistas panorámicas, lo que la convierte en un lugar ideal para amantes de la fotografía y el senderismo.
La belleza natural de esta zona ha inspirado a figuras destacadas como el poeta Eduardo Pondal, originario de Ponteceso. Muy cerca se encuentra otro punto emblemático: el mirador de Monte Branco, desde donde se disfrutan vistas impresionantes de la desembocadura del río Anllóns, el inmenso océano Atlántico y las suaves colinas gallegas. Se puede acceder tanto en coche como a pie por un sendero que parte del complejo dunar, lo que permite una mayor conexión con la naturaleza. Es importante recordar que el sistema dunar es muy frágil y debe ser visitado con respeto, sin salirse de los caminos señalizados.
Desde la playa de Niñóns parten rutas de senderismo que llevan al monte Monte Branco y siguen el pintoresco estuario del río Anllóns. Quienes visiten este lugar en verano podrán coincidir con las celebraciones locales, como las Festas do Carmen en honor a la patrona de los marineros, que llenan de vida este rincón atlántico. Así, Niñóns, con sus aguas cristalinas, arena dorada y tradiciones vivas, se consolida como uno de los mejores destinos para el descanso y la renovación en Galicia.












