
El reconocido arquitecto Joaquín Torres atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida, marcado por una serie de pérdidas personales y cambios radicales. En 2024 despidió a su madre y, apenas unos meses después, se hizo público su separación de Raúl Prieto, su esposo durante más de una década. A estos golpes del destino se sumaron el fallecimiento de su padre, la repentina muerte de su cuñado pocos días después y problemas de salud de otra cuñada. Esta cadena de tragedias sorprendió al arquitecto justo cuando intentaba reconstruir su vida personal y familiar.
En este contexto, el 4 de diciembre se celebró una misa funeral por su padre, Juan Torres Piñón, en la parroquia madrileña de San Francisco de Borja. Al acto, dedicado a la memoria del difunto, acudieron familiares y allegados, pero el gran ausente fue precisamente Joaquín Torres, situación que despertó numerosos interrogantes.
La ceremonia de despedida reunió a familiares y amigos pocos días después del fallecimiento del patriarca, ocurrido el 24 de noviembre. Aunque a la misa asistieron su hermano Andrés y otros miembros de la familia, Joaquín optó por no acudir. Posteriormente, el arquitecto explicó públicamente los motivos de su decisión. Declaró que no fue al funeral porque «emocionalmente estaba muy hundido». Torres recalcó que para él la despedida ya se había producido: «Me despedí de él unas horas antes de su muerte», refiriéndose al tiempo que pasó junto a la cama de su padre en sus últimos días.
Según Torres, la marcha de ambos padres se produjo en un ambiente ya de por sí tenso, agravado por conflictos familiares y disputas por la herencia. Estas situaciones requerían de su atención constante y de un gran esfuerzo emocional. Explicó que su ausencia en la misa fue consecuencia de un agotamiento emocional acumulado y de la necesidad de vivir el duelo en soledad, lejos de miradas ajenas.
El arquitecto habló abiertamente sobre la situación familiar y su estado anímico, reconociendo que la sucesión de acontecimientos lo había dejado completamente exhausto. «Cuando parece que no puede ir peor, ocurre algo aún más duro. Estoy agotado, pero aun así me considero afortunado. Siempre he tenido una vida muy fácil, pero ahora todo se ha venido abajo de golpe. Necesito priorizarme, quiero rodearme de amor y no de odio, pero ahora mismo siento mucha rabia, necesito limpiar mi alma», compartió.
Al recordar los últimos meses de vida de su padre, Torres contó cómo la familia organizó los cuidados: «A mi padre no le faltó de nada, mis hermanos y yo nos turnábamos para vivir con él». También mencionó antiguos roces con su hermano Julio y cómo los acontecimientos recientes le hicieron replantearse muchas cosas.
La repentina muerte del yerno supuso otro duro golpe para una familia que apenas comenzaba a recuperarse de la pérdida del patriarca. Esta nueva tragedia, según el arquitecto, obligó a todos a replantear sus prioridades y asumir nuevas responsabilidades dentro del ámbito familiar.
Cabe destacar que Joaquín Torres es uno de los arquitectos más famosos y mediáticos de la España contemporánea. Es cofundador del prestigioso estudio A-cero y ha sido apodado el “arquitecto de las celebridades” por sus proyectos de lujosas villas para estrellas del fútbol, políticos y artistas. Su estilo se caracteriza por el minimalismo, el juego con los volúmenes y el uso de materiales modernos. Además de su actividad profesional, aparece con frecuencia en televisión y prensa, donde comenta abiertamente tanto su trabajo como aspectos de su vida personal.












