
En los complejos residenciales españoles, las cuestiones relacionadas con el estacionamiento suelen ser motivo de tensión entre los vecinos. No es raro que algún residente deje su coche en una plaza ajena sin permiso. Esta situación exige tener claro cuáles son sus derechos y qué pasos seguir para resolverla.
Situación legal de la plaza de aparcamiento
Lo primero es determinar a qué tipo pertenece su plaza de aparcamiento. Si está indicada en los documentos de la vivienda, se considera parte de su propiedad. En caso de haberla adquirido por separado, también se registra a nombre del propietario. Sin embargo, en algunos edificios existen zonas de aparcamiento comunitarias sin asignación específica para cada vecino. En estos casos, todos tienen los mismos derechos de uso y las disputas se resuelven de otro modo.
El titular de una plaza asignada puede utilizarla libremente dentro de sus límites. Normalmente está destinada al estacionamiento de vehículos, aunque en ocasiones se permite guardar objetos. Los elementos del coche que sobresalen de la línea, como espejos o puertas abiertas, no se consideran infracciones.
Primeros pasos ante una infracción
Si encuentra un coche ajeno en su plaza de aparcamiento, se recomienda comenzar hablando directamente con el vecino. Es posible que se trate de una incidencia puntual por necesidad. Si el problema se repite, conviene pasar a una notificación formal. En la carta deben describirse las circunstancias y solicitar que cese este comportamiento.
Para acreditar la infracción, es útil tomar fotografías. Este material podrá ser necesario si el conflicto llega a instancias judiciales.
Acciones posteriores y recurso ante la administración
Si el diálogo no da resultado, debe dirigirse al presidente de la comunidad de propietarios o al administrador del edificio. Ellos pueden mediar y llevar el asunto a una reunión general. También es posible enviar un requerimiento por escrito al infractor solicitando que deje de utilizar la plaza ajena.
En caso de que se ignoren los requerimientos, según el artículo 7 de la Ley de Propiedad Horizontal, la comunidad de propietarios tiene derecho a iniciar un procedimiento judicial. Como consecuencia, el infractor puede ser privado temporalmente del uso de su vivienda por un periodo de hasta tres años.
Paralelamente, se puede presentar una queja individual o una reclamación colectiva en nombre de todos los vecinos. Como pruebas, se pueden aportar las fotografías y demás materiales recopilados que acrediten la infracción.
Intervención policial y medidas extremas
Si la situación no se resuelve, se permite acudir a la policía. Los agentes pueden organizar la retirada del vehículo al depósito municipal. Se notifica al propietario del vehículo, y si no es posible localizarlo, al presidente de la comunidad o al administrador. En este caso, se aplican las sanciones internas previstas por las normas del edificio.
Si ninguna de las medidas da resultado, solo queda esperar la decisión judicial. El proceso puede llevar cierto tiempo, pero permite restablecer la justicia dentro del marco legal.












