
Это почти трёхчасовое шоу (ни видео) в совсем небольшом испанском городке можно назвать театрализованной ежегодной реконструкцией событий многовековой давности.
“Образ средневековых женщин не ограничивался ни ведьмами, ни святыми, но и не ограничивались тем образом, который воспевали трубадуры”. Так начинается листовка, которую горожане в образе “рыцарей Эль Сида” раздавали в это воскресенье сотням людей в Кревильенте в оживленный полдень, которым завершился парад-карнавал мавров и христиан (desfile “Moros y Cristianos”).Ранее Русская Испния о том же:
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Представление: В 2023 году командование христианскими войсками сделало ставку на представление, которое, помимо визуальной – костюмированной – составляющей, имело особый сюжет, посвященный роли тех женщин, о которых история умалчивает и которые сыграли решающую роль в защите лагерей от нападений со стороны воинов полумесяца.
Entrada Cristiana de Crevillent: Ni brujas ni santas, guerreras
Caballeros del Cid cierra el desfile con un reivindicativo boato en honor a mujeres silenciadas en el Medievo que defendieron sus campamentos
«Más allá de la imagen que construyeron de ella clérigos y trovadores, la mujer medieval no se limitó a ejercer de bruja o santa». Así arrancaba el folleto explicativo que los Caballeros del Cid repartieron este domingo entre cientos de asistentes en Crevillent en una ajetreada tarde que ponía fin a los desfiles de Moros y Cristianos.
Boato
La citada comparsa, que este 2023 ostenta la capitanía Cristiana, apostó todo por un boato que al margen de lo visual tuvo un hilo argumental muy especial dedicado al papel de aquellas mujeres silenciadas en la Historia y que fueron una parte crucial para defender los campamentos de los ataques del bando de la media luna.
A través de la leyenda de Ximena se abrió paso por el centro del municipio alfombrero un carro de armas portado por un caballo y arrancó una batalla entre jinetes con fuego, espadas y picas de por medio. Con ello se contó cómo las mujeres se armaron de valor cuando los hombres se fueron a combatir a los sarracenos y lograron hacer retroceder al enemigo.
Cargos
Esta fue una de las partes más intensas de todo el espectáculo que la capitanía preparó aunque previamente las otras cinco comparsas ya calentaron el ambiente durante una Entrada que tuvo el mismo recorrido que la Mora del sábado.
Innumerables festeros lucieron sus sofisticados trajes de una forma muy victoriosa, en especial los cargos femeninos. Así, Marisa Candel representó con orgullo como Castellana a su comparsa Castellano Leonesa, y lo propio hizo Cristina Guilabert como Princesa de los Dragones de San Jorge; Paula Payá como Bellea Astur de los Guerreros Astures; Sara Giménez como Rosa de Bronce de Almogávares y Meritxell García como Masera de Honor de los Maseros.
Los del Cid se abrieron paso recreando cómo eran las gentes de Crevillent hace un siglo con poesías y entonando el Ball Xafat. Con un espectáculo de cetrería tampoco se pasó por alto la vinculación de Rodrigo Díaz de Vivar con las aves, en particular con el búho. La emoción también inundó las calles con danzas sobre la despedida de dos enamorados que la guerra separa.
En el recorrido hubo filás invitadas de la UNDEF así como de los Tuareg, que ostentan la capitanía mora. Entre la comitiva había cargos femeninos de otros años así como el anterior capitán e infanta. Las marchas cristianas por varias bandas también elevaron la energía en el recorrido, y además se mimetizaron con el ambiente medieval con unas casacas que durante dos años llevaban confeccionando la madre y tía de los cargos de este año.
Monjes y gárgolas
Zancudos vestidos de monjes obraron el milagro con una cruz, incensarios y sus oraciones para que unas gárgolas cobrasen vida de la mano de bailarinas del ballet María Serna, que recrearon con sus danzas y el fuego cómo resguardaron a mujeres, enfermos y franciscanos ante el asedio del bando moro. Minutos después, tras el paso de cargos infantiles, algunos de ellos ya adolescentes, el ballet Ópera de Ontinyent recreó las cruzadas que precedió al espectáculo de banderas.
Venidos de reinos lejanos, Security Dance dio un giro de guión y transportó a los asistentes a otro mundo en el que imperaba la alegría y el amor. En la recta final una muestra de doma de cuerda y varios caballos engalanados al más puro estilo medieval dieron los ingredientes para el momento más esperado: el saludo de dos hermanos desde la carroza y los atronadores aplausos.
Emilio y Sandra Muñoz, Capitán e Infanta Díaz de Vivar, cumplieron un sueño para el que llevaban años preparándose, y cerraron otro día grande para Crevillent protegidos por ángeles en la piel de bailarines del ballet Masters de Ontinyent.












