
Con la llegada del frío, muchos conductores notan que el consumo de gasolina aumenta. Las causas no se deben solo a las bajas temperaturas, sino también a las particularidades del uso invernal. El motor tarda más en calentarse, la batería pierde potencia y los neumáticos se vuelven menos elásticos. Además, los trayectos cortos, las paradas frecuentes y el deseo de mantener el habitáculo cálido contribuyen a este fenómeno. Todo esto incrementa el gasto de combustible, incluso si el estilo de conducción se mantiene igual.
Sin embargo, existe un truco sencillo que puede reducir significativamente el consumo de gasolina en invierno. La mayoría de los conductores lo conocen, pero rara vez lo aplican en la práctica. Este método no requiere conocimientos técnicos ni grandes esfuerzos: basta con cambiar un solo hábito.
Arrancar sin esperar
El principal secreto para ahorrar combustible en invierno es no dejar el coche encendido al ralentí después de ponerlo en marcha. Muchos piensan, por costumbre, que el motor debe calentarse durante varios minutos antes de iniciar la marcha. Sin embargo, los autos modernos están diseñados para comenzar a moverse casi inmediatamente después del encendido.
Si se deja el motor encendido al ralentí, el consumo de combustible aumenta varias veces. Mientras el coche está parado, la gasolina se quema en vano y el motor se calienta más lentamente. Lo ideal es poner en marcha el vehículo, esperar 20–30 segundos para que el aceite se distribuya por el sistema y comenzar a circular suavemente. Este método permite alcanzar la temperatura de trabajo más rápido y reduce el desgaste de las piezas.
El impacto del frío
El aire invernal es más denso que en verano, lo que significa una mayor resistencia al movimiento. El motor debe trabajar con más intensidad para mantener la dinámica habitual. Además, los neumáticos fríos ofrecen peor adherencia y la presión en las llantas disminuye, lo que también eleva el consumo.
Los trayectos cortos son otro enemigo del ahorro. Hasta que el motor alcanza la temperatura óptima, consume más combustible. Si es posible, combine varias gestiones en un mismo recorrido y evite paradas innecesarias. Cuanto más tiempo funcione el motor en modo óptimo, menos gasolina se gasta.
Ajustes del habitáculo
A muchos les preocupa que encender la calefacción incremente notablemente el consumo. En realidad, el calefactor utiliza el calor que ya genera el motor. Apenas influye en los costos de combustible. Es mucho más importante no abusar de otras funciones adicionales, como el calefaccionado de los asientos, retrovisores y luneta trasera. Estas opciones deben apagarse en cuanto dejen de ser necesarias.
La temperatura óptima en el habitáculo es de 20 a 21 grados. Es suficiente para sentirse cómodo y mantener la concentración al volante. Al comienzo del trayecto, puede activar la recirculación del aire, lo que permitirá calentar el interior más rápido, y luego pasar a la entrada de aire fresco.
Aspectos técnicos
No olvide comprobar el estado de la batería: en invierno soporta una mayor carga. Una batería débil puede provocar fallos en la electrónica y aumentar el consumo. Revise periódicamente la presión de los neumáticos; incluso una ligera disminución incrementa la resistencia a la rodadura y, en consecuencia, los gastos de combustible.
Conducir de manera suave es otra forma de ahorrar. Evite las aceleraciones y frenadas bruscas, especialmente cuando el motor aún está frío. Utilice marchas más altas para reducir las revoluciones del motor. Este método no solo ayuda a economizar gasolina, sino que también prolonga la vida útil del vehículo.
Si no lo sabía, los mayores fabricantes de automóviles de España, como SEAT y Grupo Volkswagen, llevan años implementando tecnologías para reducir el consumo de combustible en épocas frías. Sus ingenieros aconsejan a los conductores vigilar el estado técnico del vehículo y adaptar sus hábitos de conducción según la estación. Gracias a estas recomendaciones, conductores de toda España ahorran cientos de euros cada año.












