
En 2003, cuando David Beckham se unió al Real Madrid, ya era considerado el futbolista más reconocido del mundo. Durante las últimas dos décadas, no solo supo mantener su popularidad, sino que también construyó a su alrededor una potente estructura empresarial que hoy es objeto de estudio en las principales escuelas de negocios del mundo. A los cincuenta años, Beckham se convirtió en un ejemplo de cómo un deportista puede transformarse en un empresario de alcance global, manteniendo al mismo tiempo su estatus de ícono para la juventud y siendo solicitado en diversos ámbitos.
Paralelamente al desarrollo de su negocio, Beckham recibe regularmente prestigiosos premios. Su contribución al deporte y la filantropía ha sido reconocida tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, donde recibió el título de caballero por su trabajo con Unicef. En 2025, la revista Time lo incluyó en la lista de los cien filántropos más influyentes.
La carrera futbolística de Beckham comenzó en el Manchester United en 1992 y se prolongó durante más de dos décadas, incluyendo etapas en el Real Madrid, Los Ángeles Galaxy, Milan y Paris Saint-Germain. Durante este tiempo, sus ingresos superaron los 700 millones de dólares. Donó todo su último salario en el PSG a la caridad. Para 2025, su fortuna personal se estima en unos 450 millones de dólares, y junto a su esposa Victoria Beckham, su capital conjunto se acerca a los 900 millones.
Un hito clave en su biografía fue el contrato con Los Angeles Galaxy en 2007. En esa ocasión, Beckham no solo obtuvo un salario elevado, sino que también consiguió una participación en los ingresos de la MLS y el derecho a adquirir una franquicia por una suma fija. En 2018, ejerció ese derecho y se convirtió en cofundador del Inter de Miami, club que, tras la llegada de Lionel Messi y otras estrellas, está valorado en más de mil millones de dólares.
En Inglaterra, Beckham aumentó su participación en el Salford City FC, mientras que en Estados Unidos, junto con sus socios, invierte en el ambicioso proyecto Miami Freedom Park, donde se construirá un nuevo estadio e infraestructuras para el Inter de Miami.
Tras retirarse del deporte, Beckham fundó la empresa DRJB Holdings, que reúne todas sus áreas de negocio: desde licencias y publicidad hasta la producción de contenidos. En 2022, vendió una participación mayoritaria de una de sus compañías a la estadounidense Authentic Brands por 240 millones de euros, lo que permitió ampliar aún más su presencia en la moda, la tecnología y el sector del entretenimiento. En 2024, el volumen de negocio del holding alcanzó los 80 millones de euros y el beneficio neto fue de 38,5 millones.
Beckham colabora con las principales marcas a nivel mundial, entre ellas Adidas, Hugo Boss, Maserati, Nespresso y otras. Sus contratos a largo plazo le generan decenas de millones de euros anuales, y el acuerdo vitalicio con Adidas está valorado en 135 millones. Además, es imagen de importantes campañas en Qatar y Estados Unidos.
La cartera de Beckham incluye inversiones en la producción de whisky, biotecnología, deportes electrónicos, vehículos eléctricos y productos infantiles. Desarrolla activamente su propia productora Studio 99, que realizó una exitosa serie documental para Netflix, y además comercializa ropa, accesorios y perfumes bajo su nombre.
La familia Beckham posee propiedades en Londres, Miami, Beverly Hills, Dubái y la Riviera Francesa. Sus casas y apartamentos están valorados en más de 150 millones de dólares. La colección incluye obras de arte y automóviles exclusivos, lo que destaca el estatus de la familia en el mundo del lujo.












