
A principios de 2026, el rey de Marruecos Mohammed VI se vio envuelto en debates no solo por los rumores sobre su salud, sino también por la inesperada decisión de desprenderse de parte del patrimonio familiar. Se han puesto a la venta tres residencias de lujo en París que pertenecieron anteriormente a su madre, la princesa Lalla Latifa. Este hecho ha desatado especulaciones sobre posibles cambios en la monarquía marroquí y sobre lo que sucede tras las puertas cerradas de la familia real.
Surgen interrogantes: ¿por qué precisamente ahora el rey y sus hermanos decidieron deshacerse de propiedades tan valiosas? ¿Por qué las autoridades marroquíes guardan silencio? ¿Está esto relacionado con el hecho de que Mohammed VI lleva meses sin aparecer en público y que el príncipe heredero Moulay Hassan asume cada vez más sus funciones?
Patrimonio familiar
Las mansiones puestas en venta se encuentran en el corazón de la capital francesa, en el prestigioso barrio de Neuilly-sur-Seine, considerado uno de los más caros y exclusivos de Europa. Aquí, en la ribera derecha del Sena, entre antiguas mansiones y villas modernas, se estableció en su día la madre del actual monarca. Tras su fallecimiento en junio de 2024, estas viviendas pasaron a ser heredadas por los cinco hijos de Lalla Latifa.
El inmueble más impresionante es una lujosa residencia con vistas al Bosque de Boulogne y a la famosa Fondation Louis Vuitton. La mansión tiene más de 1.300 metros cuadrados, 16 habitaciones, piscina, hammam, gimnasio, incluso su propia discoteca y una cámara frigorífica para pieles. Los interiores combinan el lujo oriental con el estilo francés: mármol, techos tallados, mosaicos y mucha luz natural. El valor de esta propiedad se estima en unos 20 millones de euros.
Secretos y rumores
La segunda villa, algo más discreta, está en la calle Windsor. Cuenta con diez habitaciones, jardín privado y más de 500 metros cuadrados de superficie. Su precio ronda los ocho millones de euros. El tercer inmueble es un ático en Courbevoie, junto al distrito financiero de La Défense, que según se comenta fue cuartel general del personal de servicio de la familia. Su valor es de 2,5 millones de euros.
Toda esta propiedad forma parte de la herencia que, según varias fuentes, el rey Mohamed VI habría cedido a sus hermanos y hermanas. Lalla Latifa, aunque jamás ostentó el título oficial de reina, siempre fue una figura clave en la familia. Tras la muerte de su esposo en 1999, se casó con el ex guardaespaldas del monarca, lo que propició su traslado forzoso a Francia y una vida de lujo, aunque lejos de su país natal.
La desaparición del monarca
El interés por estas transacciones aumenta aún más debido a que Mohamed VI no aparece en público desde hace tiempo. La última vez que se le vio fue en otoño del año pasado. En los eventos más importantes, incluido el acto de inauguración de la Copa Africana de Fútbol, su heredero, el joven Moulay Hassan de 22 años y ya apodado el futuro Hasán III, ocupa su lugar.
Las autoridades marroquíes no hacen comentarios ni sobre el estado de salud del rey ni sobre las razones de la venta de los palacetes en París. Esta falta de información solo alimenta el interés y da pie a nuevas especulaciones: desde la posible abdicación, hasta intentos de ocultar problemas financieros o conflictos internos en la familia.
Lujo y dinastía
La familia real de Marruecos siempre ha destacado por su gusto por el lujo y la ostentación de riqueza. Sus propiedades en París representan solo una pequeña parte de su vasto patrimonio global. Sin embargo, ahora que el rey se mantiene alejado de la vida pública y su heredero aparece cada vez con más frecuencia en actos oficiales, cualquier cambio en su patrimonio es percibido como una señal de transformaciones profundas.
Para la élite francesa, la venta de estas residencias es también una oportunidad para asomarse a los entresijos de la vida de los monarcas orientales. Para los marroquíes, es fuente de nuevos rumores y de inquietud sobre el futuro del país y de la dinastía.
RUSSPAIN recuerda que Mohamed VI ocupa el trono de Marruecos desde 1999 y es considerado uno de los monarcas más influyentes del norte de África. Su madre, Lalla Latifa, era conocida como la “madre de los príncipes” y durante mucho tiempo se mantuvo en la sombra, a pesar de su notable influencia en la familia. Tras la muerte del rey Hassan II, vivió en Francia, donde falleció en 2024. La familia real marroquí suele mantener los detalles de su vida privada en secreto, lo que incrementa el interés por cualquier noticia relacionada con sus miembros.











