
La reciente boda de Alberto Herrera y Blanca Llandres, celebrada el pasado sábado 18 de octubre en la basílica de Nuestra Señora de la Caridad en Sanlúcar de Barrameda, generó un notable interés público. La pareja, que se comprometió en junio del año pasado durante un viaje romántico a la Toscana, intercambió votos rodeada de familiares y amigos. El evento atrajo la atención de numerosos medios de comunicación y vecinos que se acercaron para felicitar a los recién casados.
Tras reincorporarse a su trabajo en la emisora Cope, el hijo del reconocido periodista Carlos Herrera dedicó parte del programa a expresar su agradecimiento. Mostró su sincera gratitud a todos aquellos que se interesaron por la celebración. Alberto resaltó que no esperaba tal nivel de atención y se mostró profundamente conmovido por el cariño y respeto con los que los medios cubrieron la boda. Mencionó especialmente el increíble gesto de una admiradora que viajó desde Zaragoza para ver a la pareja en persona. El periodista confesó que nunca podrá agradecer del todo el apoyo y el afecto recibidos, tanto personalmente como a través de innumerables mensajes de felicitación.
Sin embargo, además de expresar su agradecimiento, Herrera consideró necesario aclarar una cuestión delicada que había sido tema de debate en la prensa. El caso es que, tres meses después de anunciar su compromiso, la pareja informó que esperaba un hijo. Esto desató rumores sobre que la boda fue una decisión precipitada debido al embarazo de Blanca. Con la intención de poner fin a las especulaciones, Alberto decidió compartir su historia personal con el público.
Declaró abiertamente que la secuencia de los hechos fue la contraria. Según él, el embarazo fue una consecuencia feliz de la decisión de casarse, y no la causa. El periodista contó con humor que, después de haberle propuesto matrimonio a Blanca en la Toscana, ambos acordaron que era momento de ‘jugar sin portero’. Además, comentó con ironía que el proceso de concebir no siempre es tan sencillo y rápido como podría parecer, por lo que la alegría fue aún mayor cuando supieron que pronto serían padres por primera vez.
Para concluir su relato, Alberto compartió un consejo divertido que le había dado su padre en el pasado. Carlos Herrera, en broma, le advirtió que tuviera cuidado, porque ‘Herrera es Herrera’, haciendo alusión a la fertilidad de la familia. Este detalle simpático aportó sinceridad a su monólogo y terminó por disipar cualquier rumor, dejando al público solo con sentimientos cálidos hacia la joven pareja.












