
Ana Boyer finaliza la temporada de vacaciones de verano que ha pasado junto a su familia entre Madrid, Sotogrande y Miami. Antes de regresar a Doha, donde reside habitualmente, fue vista en el aeropuerto de Madrid. El destino de su nuevo viaje aún no se ha revelado, pero la elección de su atuendo para el vuelo ya ha llamado la atención. Boyer mostró un look cuidadosamente seleccionado que combina comodidad y elegancia, ideal tanto para viajar como para los días frescos de entretiempo.
La base de su estilo fue un vestido de punto acanalado de la reconocida marca francesa Sézane. El modelo, llamado Harena y valorado en 160 euros, es de un tono beige claro que resalta el bronceado veraniego. El vestido destaca por su diseño sobrio: escote cerrado, corte entallado y una abertura alta en la falda que alarga visualmente las piernas. El cierre lateral decorativo con botones aporta un toque especial. Este tipo de prenda es un gran ejemplo de versatilidad en el armario: se puede llevar en verano con sandalias y en otoño con botas y chaqueta. Además, el tejido de punto apenas se arruga, lo que lo convierte en una opción ideal para viajar.
Como accesorios, Ana Boyer optó por soluciones minimalistas y cómodas. Calzaba unas zapatillas adidas Originals Stan Smith cs de ante beige, cuyo precio ronda los 94 euros. El principal acento, encargado de aportar el elemento de «lujo silencioso», fue un bolso de la casa de lujo española Loewe. El modelo Flamenco purse, confeccionado en suave piel de cordero en color burdeos oscuro, está valorado en 3000 euros. Este accesorio, al igual que el resto del conjunto, representa una inversión a largo plazo en el armario, ya que su diseño clásico y color versátil no pierden vigencia con el tiempo y combinan fácilmente con diferentes prendas.












