
La familia real española vuelve a enfrentar una gran pérdida. A los 102 años falleció Gaudencio Fernández, quien durante más de medio siglo fue no solo el chofer, sino también el hombre de máxima confianza del rey Juan Carlos. Su nombre rara vez aparecía en los titulares, pero él acompañó al monarca en los momentos más importantes de su vida, siempre en la sombra, pero a su lado.
Fernández comenzó a trabajar con el futuro rey cuando Juan Carlos era aún joven y acababa de ingresar en la academia militar de Zaragoza. Desde entonces, sus caminos jamás se separaron: Gaudencio se convirtió en una figura imprescindible en la vida del monarca, acompañándolo no solo en viajes oficiales, sino también en asuntos personales. En 53 años de servicio fue testigo de numerosos acontecimientos históricos y experiencias íntimas de la familia real.
Una larga trayectoria de servicio
Oficialmente, Fernández se jubiló en 1989, cuando cumplió 65 años. Sin embargo, a petición de Juan Carlos, siguió ocupándose de la flota real en la residencia de la Zarzuela. Su profesionalidad y lealtad eran tales que el monarca no quiso prescindir de él ni siquiera después de que concluyera su labor principal.
Gaudencio no era solo un empleado, sino una persona en quien se confiaban los momentos más íntimos. Estuvo presente en la boda de Juan Carlos y Sofía en Atenas, acompañó a la reina al hospital en el nacimiento de sus tres hijos y fue invitado a la primera comunión de los herederos. Su papel trascendió el de un simple conductor: se convirtió en parte de la familia.
Lazos familiares
Fernández nació en el pequeño pueblo de Villalán de Campos, en la provincia de Valladolid. Durante casi medio siglo, vivió en el Palacio de la Zarzuela junto a su esposa e hijas. Su sobrino, Antonio Lobo, también siguió los pasos de su tío y se convirtió en conductor de la familia real, desempeñando este cargo durante 43 años.
A pesar de su cercanía con el monarca, Gaudencio siempre se caracterizó por su discreción y respeto por la vida privada de la familia real. En las pocas entrevistas que concedió, recalcaba que conocía a Juan Carlos como nadie, pero nunca se permitía revelar detalles de su relación. Su respeto por la confidencialidad fue un ejemplo para muchos.
Relaciones especiales
El vínculo entre Fernández y los hijos del rey era especialmente cálido. Solía decir que prácticamente había criado a las infantas y al actual rey Felipe VI, acompañando su crecimiento y participando en sus vidas. Su relación con la reina Sofía también se basaba en la confianza y el respeto mutuo.
Los años al servicio de la familia real se transformaron en una sólida amistad que no disminuyó con el tiempo. Incluso tras jubilarse, Gaudencio mantuvo el contacto con la familia, recibiendo felicitaciones en fiestas y cumpleaños. Siempre fue fiel a su principio: todo lo que sucedía dentro de los muros del palacio debía permanecer en secreto.
Pérdidas para la familia real
Los últimos días antes de Navidad resultaron especialmente difíciles para Juan Carlos y Sofía. Primero falleció Tatiana Radziwill, una amiga cercana de la reina, y ahora Gaudencio Fernández, quien para el monarca fue mucho más que un colaborador: un verdadero amigo y pilar fundamental. Estas pérdidas han dejado una profunda huella en los corazones de los miembros de la familia real.
Fernández fue uno de los pocos que conocía al rey desde su juventud y lo acompañó a lo largo de toda su vida. Su partida simboliza el final de toda una época para la monarquía española, ya que cada vez quedan menos héroes fieles y discretos como él en la historia.
Cabe señalar que Gaudencio Fernández no solo fue el conductor, sino también el guardián de muchos secretos de la familia real española. Su nombre siempre estuvo asociado a la fidelidad, la discreción y el profesionalismo. Vivió casi un siglo, dedicando la mayor parte de su vida al servicio del monarca y sus seres queridos. Su aporte a la vida de la familia real es reconocido no solo por los familiares, sino también por todos quienes lo conocieron personalmente. Fernández se convirtió en un ejemplo para las futuras generaciones de empleados de la Casa Real.












