
Sistema doble: estructura y características
Esta estrella de Cassiopeia es una de las dobles más cercanas a la Tierra, visible incluso sin telescopio. Está compuesta por dos astros: una enana amarilla de clase espectral G y una enana naranja de clase K. El primer objeto, Eta Cassiopeia A, tiene una masa casi idéntica a la del Sol, mientras que el segundo, Eta Cassiopeia B, es aproximadamente dos veces más ligero y frío. Sus órbitas son alargadas: la distancia entre ellas varía de 35 a 105 unidades astronómicas, y el periodo completo alrededor del centro de masas común dura casi cinco siglos.
La temperatura superficial de la estrella principal alcanza los 5.452 grados Celsius, y la de su compañera oscila entre 3.626 y 3.826 grados. Esta combinación de parámetros hace que el sistema sea interesante para estudiar las condiciones necesarias para el surgimiento de la vida.
Treinta años de observaciones y análisis de datos
Un equipo de especialistas de la Universidad de California en Riverside y el Instituto de Tecnología de California llevó a cabo una investigación a gran escala, combinando casi mil mediciones de velocidades radiales obtenidas con diferentes espectrógrafos durante las últimas tres décadas. A estos resultados añadieron datos astrométricos de la misión Gaia, lo que permitió precisar las masas de las estrellas y los parámetros de su movimiento.
Para buscar posibles planetas, los científicos utilizaron simulaciones por ordenador, introduciendo en el análisis señales artificiales que imitaban la presencia de planetas con distintas masas y características orbitales. El resultado fue claro: en el sistema no hay grandes gigantes gaseosos que podrían ser detectados hasta una distancia de ocho mil unidades astronómicas de la estrella principal. Además, la influencia de la segunda estrella impide que tales objetos puedan existir de forma estable a grandes distancias.
Límites de la zona habitable y perspectivas en la búsqueda de vida
Las simulaciones mostraron que el área donde podría mantenerse agua líquida en la superficie de un planeta se encuentra entre 0,76 y 1,8 unidades astronómicas de Eta Cassiopeia A. En esta zona, las órbitas permanecen estables durante millones de años, lo que crea condiciones favorables para la formación de pequeños planetas rocosos, potencialmente similares a la Tierra.
La ausencia de planetas gaseosos masivos se explica por las particularidades de la evolución de las estrellas binarias: una compañera cercana destruye el disco protoplanetario, dificultando la acumulación de materia necesaria para formar gigantes. Sin embargo, las condiciones para la aparición de mundos parecidos a la Tierra se mantienen.
El futuro de la investigación y las nuevas tecnologías
Aunque hasta ahora no se han detectado exoplanetas en el sistema, los científicos creen que telescopios futuros como LUVOIR y HabEx podrán identificar mundos potencialmente habitables en torno a Eta Cassiopeia. Este sistema sigue siendo uno de los objetivos más prometedores para la búsqueda de vida más allá del Sistema Solar.
El descubrimiento de la zona habitable en este sistema binario resalta la importancia de las observaciones integrales y la modelización para comprender los procesos de formación planetaria y evaluar su potencial para albergar vida.
Por si no lo sabías: ¿quién es Stephen R. Kane?
Stephen R. Kane es un reconocido astrónomo estadounidense, especializado en la búsqueda y estudio de exoplanetas, así como en el análisis de zonas habitables alrededor de diferentes tipos de estrellas. Trabaja en la Universidad de California en Riverside y colabora activamente con los principales institutos científicos de Estados Unidos. Kane es considerado uno de los principales expertos en la modelización de sistemas planetarios y la evaluación de su habitabilidad. Sus investigaciones abarcan una amplia gama de temas, desde la dinámica de estrellas binarias hasta las características de las atmósferas exoplanetarias. En los últimos años, ha publicado decenas de artículos científicos dedicados a la búsqueda de mundos potencialmente habitables. También participa en el desarrollo de nuevos métodos para el análisis de datos astronómicos y asesora proyectos internacionales enfocados en la búsqueda de vida en el universo. Gracias a su aporte, la comunidad astronómica dispone de herramientas más precisas para valorar las posibilidades de encontrar vida fuera de la Tierra. Su trabajo impulsa el desarrollo de nuevas tecnologías y amplía los horizontes de la investigación moderna en el ámbito de la exoplanetología.









