
En diciembre de 2025 ocurrió un incidente en la órbita terrestre que volvió a poner de manifiesto la fragilidad del espacio. Uno de los satélites chinos lanzados recientemente por el cohete Kinetica 1 se encontró peligrosamente cerca de un aparato Starlink, propiedad de SpaceX. La distancia entre los objetos fue de apenas 200 metros, un margen que en términos espaciales roza el desastre.
SpaceX expresó su profunda preocupación por la falta de coordinación entre los operadores de satélites. Un portavoz de la compañía señaló que este tipo de situaciones es cada vez más frecuente y que los riesgos van en aumento. En esta ocasión se logró evitar la colisión, pero la seguridad en órbita volvió a situarse en el centro del debate.
Una amenaza creciente
El cohete Kinetica 1, operado por la empresa china CAS Space, despegó desde un cosmódromo en el desierto de Gobi colocando de inmediato nueve satélites en órbita. Entre ellos se encuentran seis equipos multifunción chinos, un satélite de observación terrestre para Emiratos Árabes Unidos, un satélite científico para Egipto y uno educativo para Nepal. No se precisa cuál de ellos se aproximó a Starlink.
CAS Space aseguró que utiliza sistemas de seguimiento terrestre durante la planificación de sus lanzamientos para evitar cruce con otros objetos. Sin embargo, la compañía se comprometió a realizar una revisión adicional y esclarecer los detalles del incidente.
Órbita saturada
En los últimos cinco años, la cantidad de satélites operativos en órbita se ha cuadruplicado. Si en 2020 eran menos de 3.400, para finales de 2025 esa cifra se aproximó a 13.000. La mayoría de los nuevos dispositivos pertenecen a SpaceX: solo este año, la compañía puso en órbita más de 3.000 nuevos satélites Starlink, alcanzando un total de más de 9.000 unidades.
Los satélites Starlink están equipados con un sistema de maniobra autónoma que les permite evitar posibles colisiones. En los primeros seis meses de 2025, los satélites Starlink realizaron unas 145.000 maniobras de evasión, un promedio de cuatro por aparato cada mes. Sin embargo, no todos los satélites de otros operadores cuentan con estas capacidades, lo que incrementa el riesgo de situaciones imprevistas.
El problema de la coordinación
El principal peligro reside en la falta de intercambio de datos entre los diferentes operadores. Si las trayectorias de los satélites no se coordinan, incluso los sistemas más avanzados pueden no evitar un acercamiento repentino. Un portavoz de SpaceX subrayó que fue precisamente la falta de coordinación la causa del reciente incidente.
En caso de colisión entre dos satélites o incluso con un fragmento de basura espacial, podría generarse una nube de escombros capaz de provocar una reacción en cadena de nuevos accidentes. Este escenario, conocido como el síndrome de Kessler, amenaza con hacer algunas zonas de la órbita inutilizables para futuras operaciones.
El futuro del tráfico espacial
Cada año se realizan más lanzamientos, y la órbita se vuelve más congestionada. Expertos llaman a establecer normas internacionales y al intercambio obligatorio de datos sobre las trayectorias de los satélites. Sin estas medidas, ni siquiera las tecnologías más avanzadas podrán garantizar la seguridad.
En los próximos años, la situación podría agravarse: se planea poner en órbita miles de nuevos dispositivos, incluidos para internet, observación e investigaciones científicas. La regulación del tráfico espacial ya no es solo un tema actual, sino una necesidad vital para todo el sector.
Si no lo sabía, SpaceX es una empresa estadounidense fundada por Elon Musk en 2002. Se dedica al desarrollo y lanzamiento de cohetes, así como a la creación de la red global de satélites Starlink para ofrecer acceso a internet en todo el mundo. Actualmente, SpaceX es el mayor operador de satélites en la órbita terrestre baja y lidera la implementación de soluciones innovadoras para mejorar la seguridad de las operaciones espaciales.











