
La Fuerza Espacial de Estados Unidos (U.S. Space Force) ha decidido cambiar radicalmente su enfoque sobre la denominación de sus satélites y sistemas espaciales. Ahora, cada aparato y sistema de armamento recibe un nombre propio, inspirado en mitos, animales y fenómenos naturales. Según la dirección, este paso no solo distinguirá cada área de actividad, sino que también fortalecerá la identidad corporativa de la nueva rama militar.
En la conferencia anual Spacepower, celebrada en Orlando, Florida, en diciembre de 2025, el jefe de operaciones espaciales, general Chance Saltzman, presentó la nueva estrategia. Explicó que para cada una de las siete áreas clave del servicio se han elegido categorías temáticas distintas, subrayando el carácter y la misión de cada sistema. Por ejemplo, las operaciones orbitales ahora llevan nombres de la mitología nórdica, mientras que las áreas de ciberseguridad se identifican con figuras mitológicas.
Siete misiones, siete símbolos
Como parte de la reforma, se definieron las siguientes categorías: guerra orbital — dioses nórdicos, guerra electromagnética — serpientes, guerra cibernética — criaturas míticas, navegación — tiburones, comunicaciones satelitales — constelaciones, alerta de lanzamientos de misiles — guardianes, y vigilancia del espacio — fantasmas. Cada una de estas temáticas refleja la esencia y la especificidad de la misión correspondiente.
Así, el satélite de comunicaciones, anteriormente conocido como Ultra-High Frequency Follow-On, ahora lleva el nombre de Ursa Major (Osa Mayor). Esta constelación tradicionalmente se asocia con la orientación al norte y simboliza un vínculo constante con las principales misiones del servicio. Otro dispositivo, encargado de rastrear objetos en órbitas altas, ha recibido el nombre Bifrost: en la mitología escandinava, es el puente entre mundos, lo que refleja su función como enlace entre diferentes niveles orbitales.
Identidad y simbolismo
Según el general Saltzman, los nuevos nombres deben no solo facilitar la identificación de los sistemas, sino también darles un carácter especial. A diferencia de los aviones o tanques, las naves espaciales rara vez son conocidas por el público general. Muchas de ellas están clasificadas, lo que dificulta la comunicación tanto dentro de las fuerzas armadas como con la sociedad civil.
La introducción de nombres llamativos y memorables, según el mando, ayudará a aumentar el reconocimiento de las fuerzas espaciales y a atraer la atención hacia sus actividades. Además, la simbología incorporada en los nuevos nombres debe inspirar a los militares y destacar la importancia de su misión.
Mitos y realidad
La elección de temáticas para los nombres no es casual. Por ejemplo, los dioses escandinavos se asocian con el poder y el control, cualidades ideales para operaciones en órbita. Los tiburones simbolizan precisión y ferocidad, cualidades esenciales para los sistemas de navegación. A su vez, los fantasmas representan invisibilidad y sigilo, fundamentales para la observación del espacio.
Cada nombre no solo lleva un significado simbólico, sino también una misión específica. Por ejemplo, las constelaciones asignadas a los satélites de comunicación resaltan su papel en garantizar un contacto constante, mientras que los guardianes para los sistemas de alerta temprana representan la disposición para defenderse de amenazas.
Retos y perspectivas
Aunque la mayoría de los sistemas espaciales permanecen fuera del foco de la opinión pública, el nuevo sistema de nombramientos busca hacerlos más comprensibles y cercanos para la ciudadanía. Esto es especialmente relevante para el arma más joven de las fuerzas armadas de EE. UU., que aspira a forjar sus propias tradiciones y estilo.
Se espera que, en el futuro, este enfoque hacia la simbología e identidad pueda ser adoptado también por otras estructuras militares. Actualmente ya se debate la posibilidad de ampliar la lista de temáticas e incorporar nuevas categorías a medida que evolucionan las tecnologías y surgen nuevas tareas.
Si no lo sabías, la U.S. Space Force se creó en 2019 como una rama independiente de las fuerzas armadas estadounidenses. Su principal tarea es proteger los intereses nacionales en el espacio, desarrollar tecnología satelital y garantizar la seguridad en la órbita. El general Chance Saltzman ocupa el cargo de jefe de operaciones espaciales desde 2022 y lidera activamente reformas destinadas a fortalecer el prestigio y mejorar la eficacia del servicio.











