
La emisión vespertina del programa «No somos nadie» en el canal Ten, que comenzó de manera rutinaria, terminó convirtiéndose en uno de los momentos más tensos de toda la temporada. El desarrollo habitual del talk show fue interrumpido de forma abrupta por una intervención inesperada y enérgica de Belén Esteban. Notablemente alterada, detuvo el debate y solicitó la palabra al director David Valldeperas para dirigirse directamente a su vieja conocida, la presentadora Toñi Moreno.
Al principio, su intervención sonó conciliadora. Belén aseguró a Toñi su aprecio, pero las frases siguientes sorprendieron tanto a los compañeros en el estudio como a los espectadores frente a la pantalla. El motivo de su desbordamiento emocional fue una reciente entrevista del exmarido de Esteban, el torero Jesulín de Ubrique. En la charla, él mencionó que quería a «sus cuatro hijos por igual». Estas palabras reabrieron viejas heridas y provocaron una respuesta inmediata y contundente de Belén.
La celebridad dejó claro que su enfado no se debía a la relación de amistad entre Toñi, Jesulín y su actual familia, sino al apoyo público de una imagen falsa de padre ideal. Lanzó al aire una pregunta retórica dirigida a Moreno sobre cuántas veces había visto al torero jugar con su hija mayor. El silencio se apoderó del plató. Esteban subrayó que no podía aceptar ese tipo de «blanqueo de reputación» y dictó su sentencia: aunque Jesulín sea un buen padre para los hijos que viven en Andalucía, hay una niña con la que nunca ha compartido juegos. Exigió que eso quedara claro de una vez por todas.
Pero las revelaciones no terminaron ahí. Belén insinuó que existe otra razón, más personal, detrás de su resentimiento, vinculada a un incidente en la peluquería de Zamorano. Tras la insistencia de sus compañeros, compartió los detalles. Según contó, después de regresar de un rodaje para Netflix en Estados Unidos, una persona cercana a ella llevó ropa al salón y allí se encontró con Toñi. Moreno, supuestamente, envió saludos al padre a través de esta persona y comentó que él pasaba mucho tiempo con su hija. La respuesta fue una amarga réplica, pidiéndole que transmitiera al padre que no la había visitado ni una sola vez. Con esta narración, Esteban dejó claro de quién se trataba, aunque no mencionó nombres.
Esta historia dejó atónitos a los presentes, especialmente a Kiko Matamoros, quien expresó su sorpresa ante el cinismo de la situación. Señaló que conoce a Toñi y le cuesta creer tal nivel de hipocresía. Es evidente que la intervención directa de Belén Esteban hacia Toñi Moreno a través de las cámaras de televisión tendrá consecuencias significativas. No se trató solo de una declaración emotiva, sino de una advertencia pública que, según confía la propia Belén, será la última.












