
En vísperas de uno de los eventos más importantes para la familia real española, la entrega de los Premios Princesa de Asturias, los reyes junto a sus hijas llegaron a Oviedo. Por la noche, asistieron al tradicional concierto en el Palacio de Congresos Príncipe Felipe, que siempre precede a la ceremonia principal. Como era de esperarse, todas las miradas se posaron en la princesa Leonor, cuyo impecable y elegante atuendo volvió a confirmar su evolución estilística hacia una imagen más madura y profesional.
Últimamente, para los actos oficiales, la heredera al trono opta cada vez más por una paleta neutra y sobria: blanco, negro y azul marino. Este último, al parecer, se ha convertido en su favorito, al igual que en el caso de su madre, la reina Letizia. Los expertos en imagen destacan que este tono se asocia con tranquilidad, confianza y profesionalismo. Es versátil, elegante y adecuado tanto para el día como para la noche, siendo la elección ideal para una mujer que busca transmitir fiabilidad y competencia. Además, resulta más fresco y favorecedor frente al negro, color que podría dar un aspecto excesivamente severo.
En esta ocasión, Leonor apostó por un conjunto compuesto por unos pantalones anchos, sencillos y atemporales, junto con una chaqueta que se convirtió en el elemento central de su look. El modelo, estructurado y adornado con bordados brillantes, no solo es una prenda de moda, sino que además tiene historia. La elección de la princesa fue un elegante homenaje a Giorgio Armani, quien falleció el pasado 4 de septiembre. Un mes antes, el 7 de octubre, la reina Letizia ya rindió tributo al diseñador italiano al aparecer en Bruselas con una de sus creaciones. Ahora, su hija mayor repite esta estrategia: su nueva chaqueta pertenece a la firma Emporio Armani.
La prenda, con cuello redondo, cremallera y bolsillos de parche, está confeccionada en tweed con hilos de lúrex y decorada con pequeñas lentejuelas que aportan un sutil brillo. El modelo está disponible en la tienda online de la marca por 610 euros. La princesa completó su outfit con un clutch a juego de Massimo Dutti y unos stilettos de tacón bajo en el mismo tono.
Llevaba su largo cabello rubio recogido en un semirecogido ondulado, dejando algunos mechones sueltos enmarcando el rostro, un peinado que suele lucir también su hermana, la infanta Sofía. En cuanto al maquillaje, apostó, como de costumbre, por la naturalidad y el brillo: la máscara de pestañas realzó su mirada, mientras que un rubor rosado le dio frescura a la piel.
Una mención especial merecen las joyas, que tienen un profundo significado personal para la princesa. Se trata de unos pendientes de aro de oro blanco con diamantes, a los que se pueden acoplar grandes colgantes desmontables de aguamarina en forma de gota. Esa noche, Leonor optó por llevarlos sin los colgantes. La historia de estas joyas, que resaltan a la perfección los ojos azules de la heredera, comenzó con su nacimiento. El rey Felipe VI se los regaló a la reina Letizia para celebrar el nacimiento de su primogénita. Es significativo que tanto la reina como la princesa hayan llevado estos pendientes en sus respectivas ceremonias de debut de entrega de premios en Asturias, convirtiéndolos en un verdadero símbolo de la continuidad generacional.












