
Este invierno, a los tonos nude discretos y la estética ‘clean girl’, que han dominado los salones de belleza durante las últimas temporadas, les llega el relevo con un nuevo favorito más audaz. El rojo cereza, un tono profundo e intenso que se sitúa entre el clásico escarlata y el sofisticado burdeos, regresa triunfalmente al primer plano de la moda en 2025. Este color ya ha conquistado a celebridades e influencers, y en redes sociales el hashtag #cherrynails bate récords de visualizaciones, consolidándose como la principal tendencia de la temporada.
El secreto de su éxito reside en su versatilidad. El tono cereza luce sorprendentemente armonioso en uñas de cualquier longitud y forma, favorece a todos los tonos de piel y aporta inmediatamente un toque de lujo refinado al look. Es igual de adecuado tanto para un estricto dress code de oficina como para ser el acento vibrante en una salida nocturna. Ya sea en las calles de Madrid o en los locales de moda de Barcelona, este color se ha convertido en un elemento imprescindible del estilo invernal.
Sin embargo, esta temporada el clásico rojo cereza se presenta en nuevas e inesperadas interpretaciones. Diseñadores y manicuristas proponen experimentar con texturas y efectos, transformando este tradicional color en una auténtica obra de arte. Desde el brillo más pulido hasta el cromo futurista, reunimos ocho ideas imprescindibles que te inspirarán a renovar tu estilo.
Largas y en forma de almendra
La forma de almendra sigue siendo tendencia, y con razón. Estiliza visualmente los dedos, haciendo las manos más elegantes y distinguidas. Combinada con un tono burdeos profundo, la manicura resulta especialmente llamativa y glamurosa. Esta temporada se llevan las uñas ligeramente puntiagudas y perfectamente pulidas, que aportan carácter y seguridad al look.
Cortas y brillantes
Para quienes valoran la comodidad y la funcionalidad sin renunciar al estilo, las uñas cortas son la mejor elección. Una forma impecable y el esmalte burdeos aplicado a la perfección con acabado brillante reflejan una elegancia contenida. Esta manicura luce sofisticada y cuidada, siendo el complemento ideal para cualquier conjunto diario o de oficina.
Chic francés
La manicura francesa clásica se reinventa. En vez de la habitual línea blanca en la punta, se utiliza un tono burdeos intenso. La base permanece natural o con un esmalte nude semitransparente. Este diseño moderno y minimalista queda perfecto tanto en uñas cortas como en largas de forma almendrada.
Glaseado brillante
La tendencia de las uñas glaseadas, popularizada por Hailey Bieber, sigue fuerte este invierno. Una base rojo cereza cubierta con un top perlado consigue un acabado brillante y elegante. Esta manicura es llamativa y sofisticada, captando la luz y destacando las manos. Es la opción perfecta para celebraciones y ocasiones especiales.
Brillo cromado
Para las más atrevidas, la manicura con efecto cromo es una apuesta segura. Un acabado metalizado en tono cereza aporta auténtico futurismo y glamour moderno. Las uñas lucen como si estuvieran cubiertas de metal fundido, dando un toque audaz y memorable al look. Esta opción no pasará desapercibida.
La magia del “ojo de gato”
El efecto “ojo de gato”, creado con un esmalte magnético especial, también ha llegado a la gama de los tonos cereza. Un destello profundo e iridiscente que cambia según la luz, recuerda el brillo de una piedra preciosa. En versión cereza, esta manicura resulta hipnótica, enigmática y sumamente elegante.
Cabe destacar que el esmalte de uñas rojo tiene una historia rica que se remonta a la antigüedad. Ya en la antigua China y Egipto, el color de las uñas indicaba el estatus social, y los tonos rojos brillantes eran privilegio de la nobleza. En la época moderna, la manicura roja se convirtió en símbolo de glamour y emancipación femenina en la década de 1920, cuando Revlon lanzó su primer esmalte a juego con el color de la barra de labios. Desde entonces, forma parte esencial del mundo de la belleza, cambiando matices y texturas, pero siempre siendo un emblema de confianza y pasión.











