
La tarde del jueves 23 de octubre de 2025 en Oviedo estuvo marcada por uno de los eventos culturales más esperados del otoño. La Sala de Conciertos Príncipe Felipe acogió el XXXIII concierto previo a la entrega de los Premios Princesa de Asturias. Este año, el programa dedicado a los grandes compositores del siglo XIX, Brahms y Dvořák, reunió bajo un mismo techo a los amantes de la música clásica y a toda la élite de la sociedad asturiana. La actuación de la orquesta «Oviedo Filarmonía» y del coro de la Fundación, bajo la dirección de Lucas Macías, sirvió como solemne obertura a una serie de actos que culminarán con la entrega de ocho prestigiosos galardones.
La aparición en público de la familia real siempre genera gran expectación, pero esta vez todas las miradas no solo estaban puestas en el monarca Felipe VI y su esposa Letizia. Sin duda, las principales protagonistas de la noche fueron sus hijas: la princesa Leonor y la infanta Sofía. Su presencia fue motivo de animado debate, mostrando no solo un gusto impecable, sino también las sutiles diferencias de carácter y rol dentro de la familia.
La infanta Sofía causó auténtica sensación. La hija menor del rey eligió para la velada un look que muchos calificaron de audaz y significativo. Apareció con unos elegantes pantalones negros de corte recto, acompañados de un fino cinturón, y un top de hombros descubiertos con un pronunciado escote. Este conjunto, sofisticado y contemporáneo a la vez, resaltaba su seguridad en sí misma. La elección de Sofía, evocando su estilo en el evento del año pasado, refleja su apuesta por siluetas minimalistas pero impactantes. El conjunto se completaba con una pulsera dorada, zapatos planos estilo “mary jane” y el cabello suelto con ondas naturales. Fue una declaración de estilo personal, joven y fresco.
La heredera al trono, la princesa Leonor, por su parte, mostró un enfoque más sobrio y clásico. Optó por un elegante conjunto de dos piezas: pantalones azul marino con raya y una chaqueta corta de tweed bordada con lentejuelas. Esta prenda distinguida, firmada por una reconocida casa de moda italiana fundada por el recientemente fallecido Giorgio Armani, era perfecta para el estatus de la futura reina. El look se completaba con clásicos zapatos de salón negros. El conjunto de Leonor fue la encarnación de la discreción y la elegancia real.
La reina Letizia, reconocida por su impecable sentido de la moda, eligió un conjunto que armonizaba perfectamente con el estilo de sus hijas. Lució un pantalón negro de talle alto y una blusa azul marino de manga corta, adornada con delicado encaje en los bordes. Detalles como el cuello vuelto a juego con el pantalón aportaban al look coherencia y sofisticación, resaltando su papel como ícono de estilo y madre atenta. El rey Felipe VI acompañó la paleta cromática luciendo un elegante traje azul marino, que sirvió como el fondo perfecto para sus acompañantes.
Así, la salida familiar en Oviedo fue mucho más que un compromiso protocolario. Se convirtió en una muestra palpable de cómo las jóvenes representantes de la monarquía española maduran y forjan su propio estilo, desempeñando ya hoy un papel único en la vida pública.












