
La última emisión del popular reality show «Supervivientes All Stars» terminó con una nota sumamente controvertida, dejando a muchos seguidores del programa perplejos. La decisión del público, que determinó el destino de los nominados, generó una avalancha de comentarios en las redes sociales. Según los resultados de la votación, una de las concursantes más destacadas y polémicas de esta temporada, Sonia Monroy, tuvo que abandonar la isla. Los números estuvieron casi igualados, lo que avivó aún más el debate: el 45,9% de los votantes se pronunció a favor de su salida, mientras que su rival, Carlos Alba, mantuvo su lugar gracias al apoyo del 54,1% de la audiencia.
La partida de Sonia fue un verdadero shock para muchos, ya que era el alma de los últimos programas. Justo minutos antes de anunciarse el veredicto, ofreció un auténtico espectáculo en la playa, invitando a todos sus compañeros de aventura a bailar su famoso hit «Ven, ven, ven». Este episodio, lleno de energía y positividad, hizo que, según numerosos espectadores, su posterior expulsión resultara especialmente injusta e ilógica. Monroy no era simplemente una concursante; generaba contenido, provocaba, divertía y mantenía entretenidos tanto a los habitantes de la isla como a quienes seguían el programa desde sus casas.
El contraste entre ella y el salvado Carlos Alba resultó evidente. Mientras Sonia rebosaba ideas y emociones, el chef andaluz estuvo prácticamente ausente en la quinta gala, a pesar de jugarse su permanencia. En las redes ya lo apodaban «mueble»: así llaman en la jerga del programa a los concursantes pasivos que no aportan nada destacable a la convivencia y simplemente cumplen con su presencia. Por eso, el veredicto del público desató una ola de críticas: los espectadores no entendieron por qué el programa se despidió de una «generadora de contenido» en favor de alguien que prefiere permanecer en la sombra.
El recorrido de Sonia Monroy esta temporada estuvo lleno de altibajos. Comenzó titubeante, enfrentando un bajón emocional, pero consiguió revertir la situación y convertirse en una figura clave en su playa. Se la recuerda no solo por sus bailes llenos de energía, sino también por sus enfrentamientos intensos, como el sonado choque con Adara Molinero, que más tarde derivó en un inesperado dúo. Fue una de las grandes protagonistas de esta edición y, para muchos, su salida empobrece el programa, restándole intriga e imprevisibilidad.
La reacción ante la expulsión no se hizo esperar. Las redes sociales literalmente se inundaron de comentarios. Los usuarios expresaron su decepción y sorpresa, lanzando hashtags en apoyo a la artista. Este caso volvió a poner sobre la mesa la eterna pregunta para este tipo de reality shows: ¿qué es más importante para el público, una supervivencia tranquila y una estrategia silenciosa, o un comportamiento llamativo, emocional y a veces escandaloso, que es lo que hace inolvidable al programa? Al parecer, en esta ocasión la llamada «audiencia soberana», como se denomina en España, ha tomado una decisión que seguirá siendo tema de acalorados debates durante mucho tiempo.












