
En Madrid, la arquitectura hace tiempo dejó de ser un privilegio para unos pocos. Paloma Gómez Marín, directora del festival Open House Madrid, está convencida de que la profesión de arquitecto no se trata solo de nombres famosos y edificios icónicos. Detrás de las fachadas de la capital se esconden muchas más historias de las que parecen a simple vista. Su trayectoria, que va desde el diseño hasta la gestión de grandes eventos culturales, ilustra cómo está cambiando el papel del arquitecto en la sociedad actual.
Gómez Marín no soñaba con planos desde pequeña. La elección de su profesión fue una decisión consciente cuando llegó el momento de definir su futuro. La arquitectura le atrajo por su amplitud: aquí se combinan la historia del arte, las ciencias exactas y la posibilidad de influir en el entorno urbano. Como resultado, no solo se realizó profesionalmente, sino que también se convirtió en impulsora de cambios.
Giros de una carrera
Los primeros años de trabajo de Gómez Marín transcurrieron en un estudio de arquitectura tradicional. Entre sus proyectos figura el Centro Nacional de Investigación Cardiovascular en Madrid (Centro Nacional de Investigación Cardiovascular). Sin embargo, la crisis económica de 2007 obligó a muchos profesionales a buscar nuevos caminos. Para Paloma, esto fue el impulso para cambiar de ámbito: se orientó hacia la gestión cultural y pronto asumió la dirección de Open House Madrid, un festival que cada año abre las puertas de los edificios más emblemáticos de la ciudad al gran público.
Paralelamente, fundó una empresa especializada en la construcción industrializada de viviendas. Según ella, este enfoque puede transformar el sector: montaje rápido, reducción de residuos, limpieza en obra y calidad constante. En España, estas tecnologías apenas empiezan a ganar terreno, pero Gómez Marín está convencida de que representan el futuro.
Una ciudad para todos
Open House Madrid, en sus once años de existencia, se ha convertido en un gran evento urbano. Más de 25.000 personas asisten al festival en un solo fin de semana. El último programa incluyó 110 edificios y 30 estudios de arquitectura abiertos a visitas guiadas. Organizar un evento de esta magnitud sería imposible sin cientos de voluntarios y una estrecha colaboración con universidades. Para muchos estudiantes, es la primera oportunidad de experimentar la profesión en la práctica.
Gómez Marín destaca que la arquitectura debe estar más cerca de las personas. En España, durante mucho tiempo se priorizó la cantidad de construcciones sobre su calidad. Como resultado, muchos espacios públicos — polideportivos, bibliotecas, escuelas — resultan aburridos y carentes de identidad. Ella considera que precisamente estos lugares merecen mayor atención y un enfoque creativo.
Madrid sin estereotipos
La perspectiva de Paloma sobre Madrid difiere de las rutas turísticas habituales. Está convencida de que la ciudad no se limita al centro ni a sus famosas avenidas. La verdadera vida bulle en barrios como Carabanchel y Tetuán, donde se está moldeando el nuevo rostro de la capital. Según ella, Madrid es la ciudad más hospitalaria del mundo, pero le falta confianza en sí misma. Gómez Marín anima a los habitantes y a las autoridades a prestar atención a la periferia para que la ciudad pueda desplegar todo su potencial.
Entre sus edificios favoritos destaca la Institución Libre de Enseñanza en la calle Martínez Campos. Para ella, este lugar es un símbolo de apertura y progreso, y no solo un monumento arquitectónico. En su propia casa, Paloma prefirió la funcionalidad: un salón amplio, numerosos armarios y un rincón acogedor para trabajar. Cree que el hogar debe reflejar la personalidad, y no solo seguir la moda.
El futuro de la profesión
Gómez Marín comenta con ironía que muchos siguen pensando que todos los arquitectos serán los próximos Norman Foster. En realidad, la profesión es mucho más amplia y compleja. Hoy, el arquitecto no solo es autor de proyectos, sino también mediador entre la sociedad, la tecnología y el entorno urbano. En tiempos de cambios acelerados, son estos perfiles los que pueden marcar nuevos estándares de calidad y sostenibilidad.
En España, la construcción industrializada aún se percibe con cautela. Sin embargo, ejemplos de otros países demuestran que las tecnologías modernas permiten crear viviendas no solo rápidas, sino también atractivas y duraderas. Gómez Marín está convencida de que en pocos años este enfoque será la norma y la arquitectura dejará de ser un lujo reservado para unos pocos.
RUSSPAIN recuerda que Paloma Gómez Marín es una de las figuras más destacadas de la arquitectura española en los últimos años. Dirige el festival Open House Madrid, que cada año abre decenas de edificios únicos para los habitantes y visitantes de la capital. Además, Gómez Marín impulsa activamente las ideas de la construcción industrializada y participa en diversos proyectos educativos. Su labor busca que la arquitectura sea accesible y comprensible para todos, no solo para los profesionales.












