
Desde finales del verano hasta mediados del otoño, los viñedos de Portugal se transforman, marcando el inicio de una de las temporadas más importantes del año: la vendimia. En 2025, esta tradición centenaria no solo estará abierta a los locales, sino también a los viajeros. Una de las cadenas hoteleras ofrece un programa único que permite a cualquier persona convertirse en enólogo por un día y sumergirse en la cultura vinícola de tres regiones emblemáticas del país.
La primera parada es Alentejo, una región famosa por sus infinitas llanuras doradas y su intenso sol. Del 10 de agosto al 10 de septiembre, en un hotel situado en las afueras de Beja, los huéspedes podrán disfrutar de una experiencia vinícola completa. El programa comienza con la entrega de un kit de participante que incluye todo lo necesario para trabajar en el campo. Luego, los visitantes se dirigen a los viñedos para recolectar la uva, seguido de un recorrido por la bodega y las cavas donde se conservan las barricas de roble. Los expertos comparten los secretos de la vinificación y, al final del día, se ofrece una cata de los vinos de la marca local Santa Vitória acompañados de aperitivos tradicionales de la región.
A continuación, la ruta conduce hacia el norte, al valle del río Duero (Douro), una zona de paisajes impresionantes reconocida como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los viñedos aquí se extienden en empinadas terrazas escalonadas que descienden hasta el río. La temporada de cosecha en esta región se prolonga del 25 de agosto al 5 de octubre. Los participantes no solo recolectarán uvas en estas laderas pintorescas, sino que también acompañarán todo el proceso de transformación en vino bajo la guía de enólogos experimentados. El programa incluye una cata de vinos Val Moreira y un acercamiento a la gastronomía local.
La tercera región que participa en la iniciativa es Miño (Minho), cuna del famoso «vino verde» (Vinho Verde). Esta zona se caracteriza por su clima fresco y su exuberante vegetación. Del 8 al 28 de septiembre, los visitantes podrán participar en la recolección de la uva, visitar una bodega y conocer las particularidades de la elaboración de vinos ligeros y frescos. El punto culminante será una degustación de los vinos de la marca Paço do Curutelo, acompañados de platos típicos del norte de Portugal. Al igual que en otras regiones, cada participante recibirá un set conmemorativo y una botella de vino local como obsequio.
Esta iniciativa no es solo una actividad turística, sino un verdadero viaje cultural y gastronómico. Permite a los visitantes de Portugal sentir el ritmo de la vida rural, acercarse a tradiciones ancestrales y comprender que el vino no es solo una bebida, sino una parte inseparable de la historia y el paisaje del país, desde el soleado sur de Alentejo hasta el verde norte de Miño.












