
Los quesos de Cantabria hace tiempo que dejaron de ser un producto meramente regional: hoy en día se consideran un auténtico símbolo del norte de España. A pesar del pequeño tamaño de la autonomía, aquí se ha desarrollado una cultura quesera única, donde cada pueblo guarda sus propios secretos. En Cantabria es posible encontrar tanto quesos famosos con denominación de origen protegida como variedades raras y casi olvidadas, elaboradas en diminutos talleres familiares. Sus sabores van desde los más suaves y cremosos hasta los intensos y picantes, y sus aromas pueden sorprender incluso a los gourmets más exigentes.
En este artículo te presentamos una selección de los quesos cántabros más destacados e interesantes. Algunos ya se han convertido en el emblema de la región, mientras que otros apenas comienzan a ganar popularidad entre los amantes del buen queso. Todos merecen ser probados y disfrutar de una degustación aparte.
La fuerza del queso azul
Probablemente el queso más reconocido de Cantabria sea el Picón Bejes-Tresviso. Su origen está en los pueblos de montaña de Bejes y Tresviso, donde madura en cuevas naturales entre los paisajes agrestes de los Picos de Europa. Aquí, la humedad y la frescura constante crean las condiciones ideales para el desarrollo del hongo noble. Así se logra un queso con vetas verdiazules características, un aroma potente y un sabor intenso, con matices de frutos secos, tierra húmeda e incluso un toque animal y picante. Es imposible confundirlo: se sirve con pan crujiente y, a veces, acompañado de un vaso de sidra o vino blanco.
Este queso no es para pusilánimes: su sabor puede resultar demasiado intenso, pero precisamente por eso es tan apreciado. En Cantabria, el Picón Bejes-Tresviso suele ser la estrella de festivales y catas de quesos, y los lugareños están convencidos de que sin él es imposible comprender el espíritu de la región.
Clásico cremoso
El segundo más popular es el Queso nata de Cantabria. Este queso es la personificación de la suavidad y la tradición. Se elabora exclusivamente con leche de vacas locales, y solo de razas específicas. El método de producción no ha cambiado en décadas: la leche se fermenta, se prensa y luego se madura hasta alcanzar la consistencia ideal. El resultado es un queso de corteza fina, textura muy suave y un delicado sabor a crema, que recuerda a la nata fresca y a la mantequilla casera. No es fuerte, pero es perfecto para quienes prefieren quesos suaves y ligeramente dulces.
El Queso nata de Cantabria se utiliza a menudo en la cocina: se añade a ensaladas, pastas, se sirve con frutas o simplemente untado en pan. Este queso es un verdadero éxito entre las familias con niños y quienes recién empiezan a descubrir los quesos españoles.
Pequeños descubrimientos
Quesucos de Liébana es otra sorpresa gastronómica de Cantabria. Estos pequeños quesos se elaboran en los valles montañosos de Liébana, donde los pastos están rodeados de rocas y bosques. Aquí se conservan antiguos métodos de quesería y las recetas se transmiten de generación en generación. Los Quesucos pueden ser de leche de vaca, oveja, cabra o una mezcla de ellas. Hay tanto quesos frescos como semicurados, pero los más apreciados son los ahumados, que adquieren un delicado aroma a humo gracias al curado con madera local.
Estos quesos suelen venderse en pequeños formatos, lo que los hace ideales para picnics y como regalos gastronómicos. Su sabor es suave pero con personalidad, y la textura es tierna, a veces ligeramente desmenuzable. Quesucos de Liébana es una excelente puerta de entrada para descubrir la diversidad quesera de Cantabria.
Tradiciones de los valles
Queso Pasiego es un queso imposible de imaginar fuera del contexto de los verdes valles y los paisajes pastorales de los Valles Pasiegos. Aquí, entre prados y antiguas cabañas de piedra, desde hace siglos se cría ganado y se prepara queso siguiendo recetas familiares. El Queso Pasiego suele ser suave o semisuave, con un sabor lácteo intenso y una textura cremosa. En algunas variantes, tras un breve afinado, adquiere un sabor más profundo con notas de mantequilla y frutos secos.
Este queso suele ser la base de postres locales y también se sirve en desayunos o cenas ligeras. Se valora por su versatilidad y pureza: sólo contiene leche, cuajo y un poco de sal.
Hallazgos poco comunes
Además de las variedades conocidas, en Cantabria existen auténticas joyas queseras. Por ejemplo, el Queso Pido, un semicurado de sabor intenso que se produce en los alrededores de Liébana y Picos de Europa. Se caracteriza por un ligero toque picante que se acentúa con la maduración. El Queso de Guriezo es otro ejemplo interesante: se elabora en el este de la región exclusivamente con leche local. Suele ser un queso joven o semicurado de sabor suave, ideal incluso para quienes no buscan arriesgarse con sabores nuevos.
El Queso Campoo-Los Valles es la elección perfecta para quienes buscan algo especial. Se produce en los valles fríos del interior de Cantabria, donde el clima favorece una maduración lenta. El resultado es un queso de textura firme y sabor intenso, que combina a la perfección con vino tinto o frutos secos.
Cada uno de estos quesos cuenta una historia propia, reflejo del carácter y las tradiciones de la región. En Cantabria, la elaboración de quesos es una cuestión de respeto, y las pequeñas queserías familiares suelen convertirse en punto de atracción para los amantes del turismo gastronómico.
Si no lo sabías, Cantabria no solo es famosa por sus playas y montañas pintorescas, sino también por su rica cultura gastronómica. Los quesos locales reciben premios en certámenes nacionales e internacionales, y los festivales dedicados al queso reúnen a miles de visitantes. En los últimos años, el interés por los quesos cántabros no ha hecho más que crecer, y cada vez más viajeros incluyen degustaciones en sus itinerarios. Para quienes buscan nuevos sabores y experiencias, Cantabria es un verdadero paraíso.












