
El sol de octubre iluminó las antiguas calles de Cáceres, que el pasado fin de semana se convirtió en el epicentro de la vida social en España. El motivo fue la boda de Fernando Palazuelo y la actriz Micaela Belmont, un evento que reunió a la alta sociedad de España y Perú. La atención del público, por supuesto, estuvo centrada en la hermana del novio, Sofía Palazuelo, duquesa de Huéscar, cuyo estilismo volvió a confirmar su estatus de icono de la moda.
Para la celebración familiar, la duquesa, que recientemente fue madre por tercera vez, eligió un conjunto que combinaba a la perfección elegancia y comodidad. Lució un vestido midi cruzado en un distinguido tono camel. Un cinturón ancho de satén azul marino marcaba delicadamente la cintura y aportaba un elegante contraste de color. El corte holgado del vestido resultó ideal para el suave clima otoñal. El look se completaba con sandalias de tacón con finas tiras y un pequeño clutch metalizado en tonos dorado y marrón.
Sin embargo, el detalle principal que aportó sofisticación y completó el conjunto fue una pamela de gran tamaño. Este accesorio, confeccionado en un material natural similar a la rafia, se llevaba elegantemente ladeado. El moño bajo y el maquillaje discreto, ya característicos en Sofía, complementaban armoniosamente su imagen. Los tonos terrosos del conjunto y los accesorios dialogaban con el dorado de las piedras antiguas de Cáceres, dando como resultado un estilismo coherente y bien pensado.
Este evento tuvo también un profundo significado simbólico para la familia. Hace siete años, fue Fernando quien acompañó a su hermana al altar en su boda con el heredero de la casa de Alba. Ahora los papeles se invirtieron: Sofía asistió a su enlace como invitada, acompañada por su esposo e hijas. Esta temporada de otoño ha estado especialmente llena de celebraciones familiares para los duques de Huéscar. La novia, Micaela Belmont, hija de un exministro de Cultura de Perú, sorprendió a los invitados con un original vestido de novia que rendía homenaje a sus raíces.
La celebración, que reunió a más de doscientos cincuenta invitados, no solo congregó a la alta sociedad, sino que volvió a consolidar la reputación de Cáceres como destino prestigioso para bodas. Entre los asistentes estuvieron la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada con su hijo, así como Patricia Llosa Urquidi, exesposa del escritor Mario Vargas Llosa. Todo indica que esta ciudad de Extremadura se afianza como la nueva joya para fiestas aristocráticas, ofreciendo una combinación única de patrimonio histórico, elegancia y la privacidad necesaria.












