
En España crece el interés por la política: actualmente, más del 57% de la población afirma seguir los acontecimientos políticos con mucho o bastante interés. Es un poco más que hace un año. Sin embargo, casi uno de cada cinco españoles reconoce que la política le preocupa muy poco. Al mismo tiempo, en los últimos dos años, internet y las redes sociales se han consolidado como la principal fuente de influencia sobre las ideas políticas de los ciudadanos. La televisión ha pasado a un segundo plano, mientras que las simpatías personales hacia los candidatos y sus acciones ocupan ahora la tercera posición.
Llama la atención que casi una cuarta parte de los encuestados admite que su decisión de participar en las elecciones o apoyar una determinada postura suele depender de acciones o declaraciones concretas de los políticos. Esto demuestra que la personalidad del candidato y su comportamiento siguen teniendo un peso importante, aunque la influencia de las plataformas digitales va en aumento.
El Estado y la economía
La mayoría de los españoles respalda la idea de que el Estado intervenga en la economía. Casi un 69% considera que debe regular ciertos sectores, especialmente aquellos de interés público. Sin embargo, solo uno de cada seis cree que el Estado deba controlar por completo la actividad económica. Tan solo una cuarta parte de los encuestados se muestra contraria a cualquier tipo de intervención.
En cuanto a la confianza en las instituciones, la Constitución de 1978 es la que genera mayor confianza entre los españoles. El 14% de los encuestados afirma confiar plenamente en ella. En el extremo opuesto se sitúan los partidos políticos, que son los que menos confianza inspiran. La valoración de confianza hacia el gobierno también es baja: la puntuación media es inferior a 4 sobre 10. Más del 40% de los ciudadanos afirma no confiar en absoluto en el actual consejo de ministros y casi la mitad no ha cambiado su opinión sobre las autoridades en los últimos cinco años. Más de una tercera parte está convencida de que en los próximos años la confianza en el gobierno solo disminuirá.
Desafíos del futuro
Los españoles ven el futuro con preocupación. Identifican como principales amenazas de la próxima década las guerras y el hambre, además de la pobreza, el desempleo y el cambio climático. La mayoría cree que la brecha entre países ricos y pobres seguirá aumentando y que los conflictos armados serán más frecuentes. Casi el 70% considera que el flujo de migrantes desde países pobres hacia los ricos crecerá.
Las expectativas sobre los cambios sociales y económicos en los próximos diez años tampoco son optimistas. Casi el 70% de los encuestados cree que habrá muchos cambios, pero el 41% piensa que serán más bien negativos. Solo un poco menos —el 40%— espera mejoras positivas.
Tecnología y empleo
El avance tecnológico genera opiniones divididas entre los españoles. La mayoría cree que en los próximos años aumentará la presencia de robots industriales y sistemas automatizados en las empresas. Sin embargo, más de la mitad teme que esto provoque un aumento del desempleo. Una cuarta parte considera que el impacto será neutro y solo el 12% lo percibe como una oportunidad para crear nuevos empleos.
Se espera que el desarrollo de la biotecnología, las nuevas fuentes de energía, la informática, la ingeniería genética y la inteligencia artificial influya de manera significativa en el mundo empresarial. Los españoles están convencidos de que estos cambios afectarán no solo a la economía, sino también a la vida cotidiana.
Cambios sociales
El pesimismo también predomina en la valoración de las perspectivas sociales. La mayoría de los encuestados prevé un deterioro ambiental, aumento de muertes por cáncer, la aparición de nuevas epidemias similares a la reciente pandemia, así como un crecimiento en el número de catástrofes naturales y expresiones de racismo y xenofobia.
Otra tendencia preocupante es el aumento de la soledad. Casi el 80% de los españoles cree que para 2035 habrá más personas que sufran aislamiento o soledad. También se prevé una disminución de los lazos familiares, un aumento de los divorcios y una caída en la natalidad. La mayoría opina que el cuidado de los familiares mayores también se debilitará.
Salud y autocuidado
En medio del pesimismo general, aún queda un rayo de esperanza. Más del 70 % de los españoles cree que en los próximos años las personas prestarán más atención a su salud y bienestar personal. Es el único ámbito donde la mayoría espera cambios positivos.












