
En Cataluña continúa el rápido descenso del precio del cerdo. En la última sesión del mercado Mercolleida, el kilo vivo cayó hasta los 1,04 euros. Se trata de la tercera bajada consecutiva en poco tiempo, y cada nuevo descenso agrava aún más la situación de los productores locales. Hasta hace poco, antes de detectarse el primer caso de peste porcina africana en jabalíes salvajes, el precio se mantenía en torno a 1,30 euros por kilo. Ahora, los ganaderos se ven obligados a vender por debajo de los costes de producción, lo que se traduce en importantes pérdidas económicas.
Las primeras señales de alarma surgieron a finales de noviembre, cuando se detectó un jabalí infectado por el virus en la región. Pocos días después, el precio del cerdo cayó a 1,20 euros y luego a 1,10. A pesar de las esperanzas de estabilización, el mercado siguió cayendo. Según representantes del sector, las pérdidas alcanzan los 30 a 35 euros por cada animal que sale de la granja. Con una producción anual de 50 millones de animales, las pérdidas se cuentan por decenas de millones de euros cada semana.
Exportación en riesgo
La dirección de Mercolleida señala que la situación sigue siendo extremadamente complicada. El principal problema es la imposibilidad de vender en los mercados exteriores, especialmente a Japón y Filipinas. Tradicionalmente, estos países adquirían importantes volúmenes de carne porcina española, y su rechazo al producto tras el brote ha supuesto un duro golpe para el sector. La reactivación de las exportaciones se considera clave para estabilizar los precios y recuperar la normalidad en la industria.
Al mismo tiempo, la demanda en el mercado interno no es capaz de compensar las pérdidas tras el cierre de los mercados exteriores. Agricultores y analistas coinciden en que, si no se reanuda la exportación en el corto plazo, la situación solo empeorará. En este contexto, en Lleida se celebró la entrega de los premios sectoriales PronosPorc, donde fueron reconocidos los mejores analistas y expertos del sector porcino. Sin embargo, ni siquiera los actos festivos lograron desviar la atención de los graves problemas que atraviesan los productores.
Medidas y planes
Las autoridades de Cataluña siguen implementando medidas para frenar la propagación del virus entre los animales salvajes. El consejero de Agricultura, Òscar Ordeig, anunció que próximamente concluirá la instalación de una valla de protección con un radio de seis kilómetros alrededor del foco de infección. Después comenzará una fase activa de captura y abatimiento de jabalíes salvajes, con el objetivo de reducir la población a la mitad. Actualmente se estima que la población ronda los 125.000 ejemplares.
Está previsto que un grupo de trabajo especial, la Mesa del Jabalí, coordine todas las acciones de control de la población de jabalíes salvajes hasta finales de 2026. Sus funciones incluirán la elaboración de una agenda, la identificación de zonas prioritarias y el seguimiento de las tareas planificadas. Las autoridades insisten en que la situación está bajo vigilancia permanente y que cualquier nuevo caso de la enfermedad será registrado con rapidez.
En busca de las causas
La cuestión sobre el origen del brote de peste porcina africana sigue sin resolverse. Según Òscar Ordeig, en la investigación participan especialistas no solo de Cataluña, sino también de otras regiones de España y de Europa. La comunidad científica intenta determinar si el virus pudo haber llegado a la fauna silvestre desde un laboratorio, o si se trata de una propagación natural de la enfermedad. Aún no hay conclusiones definitivas, pero la preocupación por el problema sigue siendo alta.
Mientras tanto, los agricultores siguen trabajando en condiciones de incertidumbre. Cada día presenta nuevos desafíos: los precios no aumentan, la exportación está cerrada y los costos de producción no disminuyen. El sector confía en que los esfuerzos conjuntos de las autoridades, científicos y productores logren estabilizar la situación y devolver el mercado a sus niveles anteriores.












