
La posible llegada del fabricante chino Chery a las plantas británicas de Jaguar Land Rover podría transformar por completo el equilibrio de fuerzas en el mercado europeo. Si se alcanza un acuerdo, las reglas habituales del juego para los consorcios automovilísticos europeos estarán bajo amenaza. No solo las marcas chinas saldrán beneficiadas, sino también la industria británica, que obtendrá nuevos empleos e inversiones. Sin embargo, para los fabricantes europeos esto puede marcar el inicio de una nueva era de competencia, donde las ventajas tradicionales dejan de funcionar.
Crecimiento explosivo
En los últimos años, marcas chinas como Ebro, Omoda y Jaecoo han mostrado un crecimiento de ventas impresionante en Europa. Solo en 2025, sus ventas combinadas se acercaron al millón de vehículos, una señal de alerta para los actores tradicionales del mercado. El secreto del éxito radica no solo en una política de precios agresiva, sino también en una notable mejora en la calidad de los productos. Los coches chinos ya no parecen exóticos: cumplen con los estándares europeos y ganan rápidamente la confianza de los compradores.
Aunque las redes de concesionarios de estas marcas aún no están tan desarrolladas como las de los veteranos del sector, la estrategia de Chery y otras compañías es simple y eficaz. Establecen alianzas con grandes distribuidores europeos, abren nuevos concesionarios y centros de servicio en ciudades clave. Este enfoque permite aumentar rápidamente su presencia y acortar la distancia con el cliente.
Localización de la producción
Una de las principales cartas de los fabricantes chinos es trasladar la producción a Europa. Esto no solo les permite evitar los altos aranceles de importación, especialmente sobre los coches eléctricos, sino que además ayuda a construir una imagen de marca ‘local’ para los consumidores europeos. Producir en el Reino Unido le dará a Chery la oportunidad de fortalecer su posición y reducir los costes logísticos.
Según la información disponible, el gobierno británico apoya activamente la idea de que Chery utilice las plantas de Jaguar Land Rover para su producción. Este paso puede servir como salvavidas para la industria automovilística británica, que en los últimos años ha sufrido la reducción de empleos y la caída de producción. Para China, es la oportunidad de consolidarse en uno de los mercados más exclusivos del mundo.
Una antigua alianza, nuevos horizontes
Chery y Jaguar Land Rover mantienen una larga historia de colaboración. Ya en 2012 crearon una empresa conjunta y, dos años después, inauguraron una fábrica en Changshu con capacidad para 130.000 coches al año. En 2017 pusieron en marcha una planta de motores y en 2024 anunciaron el lanzamiento de la marca Freelander. Esta experiencia compartida permite a ambas partes entenderse con rapidez y llevar a cabo proyectos ambiciosos.
El Reino Unido ya se ha convertido en uno de los principales mercados para Chery. En 2025, se matricularon aquí más de 76.000 vehículos del grupo, superando considerablemente las cifras de Jaguar Land Rover en el mismo periodo. Además, Chery ha adelantado en ventas a marcas reconocidas como Citroën, Dacia, Fiat, Honda, Mazda, Mini, Renault, Seat, Tesla y Volvo. Esto no es solo un éxito: es un desafío para toda la industria automovilística europea.
Huella española
España tampoco ha permanecido ajena a la expansión china. En 2025 se vendieron aquí más de 36.000 coches de Chery, siendo Omoda la marca líder. La cuota del grupo en el mercado español alcanzó el 3,1 %, lo que evidencia un cambio importante en las preferencias de los compradores. Los concesionarios españoles destacan que la demanda de vehículos chinos crece más rápido que la de muchos fabricantes europeos.
La apertura de la producción de Chery en Reino Unido puede fortalecer la posición de la compañía también en España. Plazos de entrega más cortos, ausencia de aranceles y el estatus europeo del producto son factores que pueden hacer que los coches chinos resulten aún más atractivos para los consumidores españoles. En los próximos años se prevé que la cuota de Chery siga creciendo, salvo que los fabricantes europeos ofrezcan alternativas realmente competitivas.
Consecuencias a nivel global
El acuerdo entre Chery y Jaguar Land Rover podría marcar un precedente para otras empresas chinas que buscan consolidarse en Europa. Si la experiencia británica resulta exitosa, podrían surgir acuerdos similares en otros países. Esto aumentaría aún más la competencia y quizá obligue a los principales consorcios automovilísticos europeos a replantear sus estrategias.
Para los compradores esto significa una mayor variedad y precios más bajos, pero también trae nuevos desafíos para la industria europea. Queda la incógnita de si los fabricantes locales serán capaces de adaptarse a las nuevas condiciones. Lo cierto es que la era de dominio de las marcas tradicionales llega a su fin y nuevos actores con ambiciones globales entran en escena.
Chery es uno de los mayores fabricantes de automóviles de China, fundado en 1997. La empresa se especializa en la producción de turismos, vehículos todoterreno y coches eléctricos, y desarrolla activamente la exportación y la localización de su producción en el extranjero. En los últimos años, Chery se ha convertido en un símbolo de la expansión automovilística china en Europa, ofreciendo modelos competitivos en precio y calidad. Gracias a su estrategia flexible y alianzas con marcas líderes a nivel mundial, la compañía consolida rápidamente su posición en mercados clave, incluyendo España y el Reino Unido.












