
La falta de cobertura móvil y de Internet en la provincia de Soria se ha convertido desde hace tiempo en un problema crítico para sus habitantes. Aquí, la imposibilidad de pedir ayuda rápidamente o simplemente comunicarse con familiares representa una amenaza real para la vida cotidiana y los negocios. Según informa El País, a pesar de años de promesas por parte de las autoridades de garantizar el acceso a tecnologías modernas, muchas aldeas siguen fuera del alcance de cobertura.
Vivir sin señal
Los vecinos de las pequeñas localidades se ven obligados a buscar los escasos puntos donde aparece, aunque sea, una débil señal. Carteros y repartidores se detienen en los arcenes para captar cobertura y transmitir mensajes importantes. En algunas zonas, incluso los dispositivos con soporte satelital funcionan con incertidumbre. Las personas mayores admiten que no pueden contar con ayuda en una emergencia: ni el teléfono móvil ni los gritos servirán si no hay nadie cerca y no hay señal.
En Matanza de Soria, donde viven apenas 60 personas, una empleada local de correos comenta que a menudo debe mover el coche calle arriba y abajo para encontrar tan solo una ‘rayita’ de señal. En la vecina Villálvaro, los residentes saben que el único lugar donde pueden conectarse al siglo XXI es el campo de fútbol en las afueras. Muchos se quejan de que pagan por servicios de comunicación que no les ofrecen ni la mínima calidad.
Promesas y realidad
Las autoridades han reiterado sus planes para desarrollar la infraestructura. En 2011, el expresidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, prometió llevar internet de banda ancha a cada rincón de la región. Sin embargo, según informa El País, con los años la situación apenas ha cambiado. Las compañías de telecomunicaciones no se apresuran a invertir en zonas poco pobladas, incluso a pesar de las subvenciones estatales. La razón es simple: baja rentabilidad y condiciones complejas para instalar redes.
Según datos del Ministerio de Transformación Digital, en los últimos años se han invertido más de 23 millones de euros en Soria para el desarrollo de redes 5G y de fibra óptica. Sin embargo, algunos operadores han abandonado los proyectos, alegando que los costes se duplican o triplican en las zonas de difícil acceso. Como resultado, muchas aldeas siguen sin cobertura y los vecinos dependen de soluciones satelitales poco habituales.
Impacto en la vida cotidiana
Los problemas de cobertura afectan no solo a la seguridad, sino también a la economía de la región. Los empresarios locales pierden clientes y la posibilidad de teletrabajar prácticamente no existe. Los jóvenes no ven futuro en estas condiciones, lo que agrava la crisis demográfica. En Arcos de Jalón, pese a la cercanía a una importante vía de transporte, también falta señal móvil. Los habitantes aseguran que, si existiera una conexión estable, muchos jóvenes regresarían y podrían trabajar a distancia.
El personal médico enfrenta dificultades para comunicarse con pacientes o colegas. En algunos casos, se ven obligados a usar teléfonos fijos o buscar conexión a internet en localidades cercanas. Incluso los dispositivos modernos con tecnología satelital no siempre garantizan una conexión estable.
Contexto y casos similares
El problema de la brecha digital en España no se limita a una sola provincia. En los últimos años, han llegado quejas similares desde otras zonas poco pobladas como Teruel y Cuenca. A pesar de los programas públicos y las subvenciones, las operadoras a menudo abandonan proyectos en áreas remotas. En 2025, en Galicia también se debatió la falta de conectividad en pueblos de montaña, donde los vecinos han recurrido al internet satelital. La cuestión sigue siendo relevante en todo el país, especialmente ante el aumento del teletrabajo y la necesidad de transformar digitalmente la economía.












