
En 2025 se anunció el cierre de una de las mayores centrales termosolares en la historia de Estados Unidos: Ivanpah. Este proyecto, lanzado en California, fue en su momento considerado un avance en el sector de las energías renovables. Su inauguración estuvo acompañada de ambiciosas declaraciones sobre liderazgo tecnológico y responsabilidad ambiental. Sin embargo, una década después de su puesta en marcha, la planta se encuentra al borde del olvido y las causas de su fracaso son objeto de intensos debates entre expertos y la opinión pública.
Ivanpah se construyó en una época de auge de inversiones en energía verde. Las empresas BrightSource Energy, NRG Energy y Google unieron fuerzas para llevar adelante un ambicioso proyecto: tres torres receptoras, más de 300 mil espejos heliostatos y una potencia declarada de casi 400 megavatios. En la fase de diseño, la planta representaba un ejemplo de innovación, capaz de transformar el panorama energético de Estados Unidos.
Sin embargo, la realidad resultó ser mucho más compleja. Durante los años de construcción, el mercado energético cambió radicalmente. El costo de los paneles fotovoltaicos cayó drásticamente y el gas, gracias a la revolución del fracking, se volvió más accesible que nunca. Como consecuencia, Ivanpah se enfrentó a una competencia feroz y quedó en desventaja frente a nuevas plantas solares y de gas.
Retos económicos
El principal problema para Ivanpah fue la viabilidad económica del proyecto. El coste de producción de la electricidad resultó ser significativamente más alto que el de sus competidores. Las plantas fotovoltaicas, que se expandían rápidamente por todo el país, ofrecían una solución más barata y sencilla. A su vez, las centrales de gas garantizaban estabilidad en el suministro y precios bajos.
Para el momento de su puesta en marcha en 2014, Ivanpah ya no podía competir en costes. A pesar de las subvenciones estatales y el apoyo recibido, el proyecto no logró alcanzar los objetivos previstos de generación de energía. El mantenimiento de la enorme cantidad de espejos requería inversiones considerables, y la compleja infraestructura provocaba problemas técnicos frecuentes.
Un golpe adicional supusieron los contratos a largo plazo de suministro eléctrico que comenzaron a expirar. Las compañías energéticas de California optaban cada vez más por nuevas granjas solares con baterías, que ofrecían mayor flexibilidad y menores costes de mantenimiento.
Dificultades tecnológicas
Ivanpah fue construida bajo el principio de una central termosolar, donde la energía solar se concentra mediante espejos y se utiliza para calentar agua y generar vapor. Aunque esta tecnología se consideraba prometedora, en la práctica surgieron deficiencias importantes.
La complejidad de gestionar los campos de heliostatos, la necesidad de un control técnico constante y el elevado coste de las reparaciones hicieron que la operación de la central resultara extremadamente cara. Además, para mantener el funcionamiento durante la noche y los días nublados, era necesario utilizar turbinas de gas, lo que reducía el atractivo ecológico del proyecto.
Los ecologistas también expresaron su preocupación: los rayos solares concentrados provocaban la muerte de aves y la construcción de la central amenazaba a la población de la tortuga del desierto. Estos factores generaron una fuerte reacción social y motivaron nuevas inspecciones y restricciones.
Política y opinión pública
Ivanpah se convirtió rápidamente en objeto de debate político. Algunos veían el proyecto como un símbolo de progreso y un paso hacia la independencia energética, mientras que otros lo consideraban un ejemplo de gasto ineficiente de fondos públicos. Ante la creciente competencia y la presión de las organizaciones ecologistas, la central fue objeto de críticas cada vez más frecuentes.
Las autoridades de California fueron desplazando gradualmente el foco hacia el desarrollo de plantas fotovoltaicas y sistemas de almacenamiento de energía. Esta decisión se debió no solo a motivos económicos, sino también políticos: las nuevas tecnologías permitían alcanzar más rápidamente los objetivos de reducción de emisiones y garantizaban la estabilidad del suministro energético.
Como resultado, Ivanpah quedó aislada y su explotación posterior dejó de ser económicamente viable. La decisión de cerrar la planta fue la conclusión lógica de años de debates y cambios en el mercado.
Legado de ingeniería
A pesar del fracaso, el proyecto Ivanpah dejó una huella significativa en la historia de la energía. Los ingenieros adquirieron una experiencia única en la gestión de sistemas solares a gran escala, y los avances en automatización y monitoreo se aplican hoy en desarrollos modernos.
Muchos expertos señalan que fue precisamente gracias a Ivanpah que se pudieron identificar las debilidades de las tecnologías solares termoeléctricas y definir las líneas de investigación futuras. Los conocimientos adquiridos ayudan a crear soluciones más eficientes y fiables para proyectos energéticos venideros.
Hoy en día, Ivanpah se considera una etapa clave en el desarrollo de las energías renovables, a pesar de las dificultades financieras y tecnológicas. El proyecto fue una lección para el sector y un recordatorio de que la innovación requiere no solo ideas audaces, sino también flexibilidad en un mercado en constante cambio.
Si no lo sabía, la empresa BrightSource Energy se especializa en el desarrollo e implementación de tecnologías solares térmicas. En colaboración con NRG Energy y Google, llevó a cabo el proyecto Ivanpah, que se convirtió en la mayor central termosolar de Estados Unidos. A pesar del cierre de la planta, BrightSource sigue trabajando en nuevas soluciones para el sector energético, aprovechando la experiencia adquirida durante la operación de Ivanpah. La empresa participa activamente en proyectos internacionales y colabora con los principales centros de investigación en el ámbito de las energías renovables.












